martes, abril 7, 2026

Kettal: Así es Kettal, la empresa de muebles para exterior que hace obras de diseño | Negocios

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El diseño es tan natural en Barcelona como la playa de La Barceloneta o las novelas de Juan Marsé. Era 1966, justo el año que publicó Últimas tardes con Teresa, el texto con el que además de ganar el premio Biblioteca Breve de la editorial Seix Barral, reveló su talento para las letras. A la vez, un emprendedor catalán, Manuel Alorda, y su esposa Johanna Derksen, creaban una empresa familiar dedicada al mobiliario de camping y playa. Una forma inteligente de aprovechar el auge de un turismo que desde entonces nunca se ha detenido en la ciudad. Fabricaban un producto muy funcional, sencillo para un “mercado poco sofisticado”, recuerda por correo electrónico su actual consejero delegado, Alex Alorda, hijo de los fundadores. Ya estaban escritas las primeras frases de la firma Kettal. Cumple, como recuerda Alorda, 60 años de existencia y diseño.

En los años setenta y ochenta del siglo pasado empiezan a incorporar nuevos materiales y procesos. “Sin embargo, el punto de inflexión llegó en los noventa, cuando decidimos que el futuro pasaba por el diseño como elemento estratégico, más allá de la estética, y que formaría parte de nuestra cultura empresarial”, observa el directivo. Eso suponía situarse en el segmento más alto de su sector. Pronto entienden que el mueble de exterior puede entrar dentro del terreno del diseño contemporáneo. Aunque necesitaban más calidad y colaborar con grandes creativos.

Saltando los capítulos se puede escribir hasta dónde han llegado. Durante 2024 (últimos datos publicados en el Registro Mercantil) facturaron 90,44 millones de euros, casi lo mismo que en 2023 (90,42 millones) y tuvieron, en ese ejercicio, un resultado de 24,37 millones. El 95% de la producción la venden fuera, están presentes en 80 países, emplean a 350 personas, disponen de un complejo productivo de 50.000 metros cuadrados —representa el principal centro de fabricación, situado en El Vendrell, Tarragona, un municipio costero a unos 67 kilómetros de Barcelona— y gestionan 11 tiendas propias. La planta es una urdimbre de técnicos industriales, ingenieros, expertos en materiales, carpintería, aluminio, pintura, tapicería y perfiles vinculados a I+D. Mientras, la geografía de los establecimientos es una cordillera que une Barcelona, Marbella, Milán, París, Londres, Casablanca, Nueva York, Miami, Chicago, Melbourne (Australia) y Dubái (Emiratos Árabes Unidos).

Sin embargo, esto es solo la contabilidad básica de su existencia. El diseñador Oscar Tusquets —aunque confirman desde su estudio, que ya no forma parte del catálogo de Kettal— creó, durante 1994, para la compañía, la famosa silla plegable Oscar. Algo tan sencillo, en apariencia, cambia la percepción exterior e interior de la empresa familiar. Ya no son únicamente fabricantes sino editores de diseño.

Desde mediados de los noventa, Kettal ha jugado en un terreno interesante: no se trata de una firma experimental en el postulado más vanguardista, pero tampoco de una comercial. Han sabido moverse en un punto intermedio muy eficaz: trabajar con diseñadores reconocidos —Rodolfo Dordoni, Jasper Morrison, Ronan & Erwan Bouroullec, Doshi Levien, Mario Belini, Konstantin Gric o Antonio Citterio, la última incorporación—, construir una identidad clara y, sobre todo, internacionalizarse. Estos días, son más una marca global de outdoor que una empresa catalana local.

Relevo familiar

Otro salto hacia atrás en el tiempo. En 1998 adquieren la histórica compañía francesa Hugonet (creada durante 1950) y trasladan la producción al Vendrell. Había que fortalecer el mercado galo y se hacen con Triconfort. Es una vía para consolidar el actual Kettal Group. A mediados de 2000, Alex Alorda, que se había incorporado en los años noventa a la organización, es nombrado director ejecutivo para liderar la expansión internacional y profesionalizar el grupo. Todo antes de que, en 2018, falleciera su padre, Manuel Alorda. La compañía entra en la segunda generación. Son cuatro hijos que pertenecen al consejo de administración. El cambio fue natural y planificado manteniendo el carácter de familia pero “adaptando su estructura a una escala mundial”, explica. Lejos de esas butacas, la colección Maia, firmada en 2006 por Patricia Urquiola, contribuye a “esta identidad como compañía global de diseño contemporáneo”, admite el empresario.

El discurrir de los años conduce a una mirada propia. Quizá la aportación más trascendente elude el calificativo si son “vanguardia” o “comerciales”, y da valor a cómo han sabido entender el exterior. En arquitectura, el límite entre el interior y el paisaje cada vez resulta más difuso, y el mobiliario exterior pasa a formar parte del proyecto espacial. Kettal ha dignificado este ámbito. “Ha ayudado a que la vida outdoor no sea un apéndice, sino una extensión coherente del espacio arquitectónico”, analiza el portavoz de un estudio catalán. A la vez han incorporado iluminación, tejidos propios, arquitectura ligera y pabellones modulares. También resulta claro su posicionamiento premium orientado al mercado internacional de alto nivel —hoteles, villas, grandes proyectos— antes que una producción experimental o de autor muy conceptual. “Competir en el segmento alto del mercado nos permite priorizar margen, posicionamiento y marca frente a volumen”, refrenda el ejecutivo. Durante 2023 recuperó su sede social en Barcelona, tras abandonarla por Madrid, debido a la declaración unilateral de independencia de 2017.

Bajo la estrategia de crecimiento a base de compras, en 2026 adquieren la firma italiana de mobiliario Driade. “Esta operación responde a una visión clara: combinar nuestro liderazgo outdoor con una enseña icónica del diseño transalpino en interiores reforzando la dimensión internacional y conceptual del grupo”, apunta Alorda. Sin duda, hay que acomodarse a los últimos tiempos. Sin duda, hay que acomodarse a los últimos tiempos, y quizá algún día diseñen una silla que se llame Teresa.



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