
El reto energético de España ha cambiado de naturaleza. No se trata ya tanto de la capacidad para generar electricidad limpia, como de garantizar que pueda consumirse, transportarse, almacenarse y gestionarse a gran escala de forma eficiente, y con urgencia. El potencial renovable español es indiscutible. La radiación solar, los vientos constantes y las extensiones de terreno disponible siguen siendo fortalezas competitivas únicas. El progreso es evidente: durante 12 meses consecutivos entre 2023 y 2024, más del 50% de la generación eléctrica provino de fuentes limpias. En 2025, España generó más de 200.000 GWh de energía renovable, el 74,5% de su producción anual.
