
Los terremotos que sacudieron Venezuela el pasado 24 de junio y Colombia el 10 de agosto, o el más reciente que ha afectado a Granada esta semana, han vuelto a poner sobre la mesa una realidad que los expertos llevan años recordando: los seísmos no son, por sí mismos, los responsables de las tragedias. Son los edificios incapaces de resistir el movimiento del sismo los que terminan provocando la mayoría de las víctimas. En España, donde existen zonas de elevada peligrosidad sísmica, como Andalucía, Murcia o la Comunidad Valenciana, la pregunta siempre es obligada: ¿está realmente preparado el parque edificado para soportar un seísmo de gran intensidad? Si bien el país dispone de los medios para construir edificios capaces de resistir terremotos, mantiene miles de bloques de viviendas levantados antes de que existieran criterios de diseño sismorresistente.

