jueves, febrero 5, 2026

Adiós a las facturas manuales: la IA que automatiza el pago a los proveedores | Negocios

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Las mejores soluciones surgen en los lugares menos esperados, o en las tareas más farragosas, como el pago de las facturas a los proveedores. Es uno de los trámites más arduos de cualquier negocio, una pesadilla de correos electrónicos perdidos, apunta el ingeniero de telecomunicaciones barcelonés Adam Barbera (36 años, Santpedor): “Si no hay comunicación clara, se convierte en un cuello de botella”. Lo soportó durante años como empleado en una distribuidora de equipos de informática.

Barbera y otros dos compañeros (el ingeniero industrial Naqqash Abassi y el profesional de la gestión Fernando Martín) abandonaron la firma en 2021 y fundaron Dost, la fintech barcelonesa que usa la IA para automatizar el pago a los proveedores. Hoy, Dost factura más de tres millones al año y acaba de empezar su expansión internacional, rumbo a Reino Unido, el mayor mercado financiero de Europa.

El sistema de pagos automático, que lanzó la fintech en 2022, se hace cargo de todo el proceso de pago de factura: desde la recepción y captura de los documentos hasta la conciliación línea a línea de ellos y la integración final con el software de planificación de recursos del cliente (ERP, por sus siglas en inglés) y recorta en un 80% el tiempo en procesar los pagos, estima Barbera en entrevista a EL PAÍS como consejero delegado de Dost. Además de la plataforma de cuentas por pagar, la fintech ofrece otra, a parte, para automatizar el cobro de las facturas.

La fintech barcelonesa afirma que su IA alcanza una precisión del 95% en los pagos, una marca insuperable, de acuerdo con el consejero delegado: “Hay particularidades que no vienen de la tecnología, sino de las personas. La IA no va a generar un número de orden en la factura si al proveedor se le olvidó hacerlo”. En tan solo tres años, la plataforma de Dost ya procesó más de cuatro millones de transacciones de más de 100 empresas, en su mayoría en España, entre ellas el minorista PrimaPrix, la inmobiliaria Housfy y el fabricante alimentario Chovy.

Nueve de cada diez euros de ingresos de Dost provienen de España y Portugal, pese a que tenga clientes en más de 10 países, entre EE UU, Latinoamérica y Europa. “Nuestro mayor desafío ahora es la internacionalización”, declara Barbera desde las oficinas de la fintech en Londres, donde vive hace cuatro meses. De los 50 empleados de Dost, siete están en las oficinas de Londres para promocionar la marca: trabajan en las áreas de ventas, publicidad y atención al cliente.

El consejero delegado explica que han elegido Reino Unido como “el primer paso” en un proceso de expansión internacional cuyo objetivo final es EE UU: “El paso por Reino Unido nos da una visibilidad internacional y así nos abre la puerta a EE UU, donde está el 80% del mercado de software mundial. Si quieres hacer una compañía grande, tienes que estar en EE UU”.

La mitad de los ingresos de la fintech se destinan a los gastos en ventas y publicidad. “Como seguimos invirtiendo en crecimiento, el punto de equilibrio nos queda lejos”, estima Barbera. Sin embargo, Dost cuenta con el respaldo de sus inversores. Ha captado algo más de 10 millones de euros en tres rondas de financiación, seis millones solo en la última, celebrada en noviembre pasado para costear su expansión al Reino Unido. El principal inversor de la fintech es el fondo de capital de riesgo británico Octopus Venture, seguido por el español TQ Ventures.



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