sábado, agosto 30, 2025

BBVA Research: 28 de abril: consumo a media luz | Negocios

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El pasado 28 de abril, España vivió uno de los apagones eléctricos más graves de su historia. Más allá del colapso inmediato en la actividad, la falta de electricidad también se reflejó en el consumo, especialmente en aquel realizado a través de medios de pago digitales.

Según el informe publicado por ­BBVA Research, el gasto con tarjeta de clientes de BBVA en las zonas afectadas por el apagón se desplomó un 41% respecto a un lunes normal de abril de 2024. Esta caída del gasto de los clientes fue aún más acentuada en sectores como moda, salud o electrónica, en los que la actividad cayó más de un 60%. Por el contrario, el impacto fue menor en supermercados y grandes superficies. En contraste, las zonas no afectadas —Baleares, Canarias, Ceuta y Melilla— solo registraron un retroceso del 7%, en parte atribuible a la interrupción de servicios digitales vinculados a la Península.

Lo más llamativo, sin embargo, fue la rapidez de la recuperación del consumo tras el incidente. Ya el 29 de abril, un día después del apagón, el gasto con tarjeta repuntó un 14% sobre niveles normales; y para el día 30, alcanzó el 37%. Este rebote fue especialmente notable en supermercados y grandes superficies, lo que podría indicar tanto una reposición de bienes no adquiridos durante el apagón como un efecto compensatorio o preventivo de la demanda.

Geográficamente, la reducción del gasto fue generalizada en todas las zonas afectadas. Los datos apuntan a que algunas provincias costeras y las limítrofes con Madrid —Segovia, Cuenca, Guadalajara y Ávila— estuvieron entre las más perjudicadas. En el norte, A Coruña y Pontevedra, Lleida en el este, y provincias andaluzas como Jaén también sintieron el impacto con fuerza. Aun así, la recuperación fue rápida: apenas dos días después, el gasto con tarjeta en todas las provincias superaba los niveles de 2024 y, de manera llamativa, algunas de las que habían registrado las mayores caídas —­Ávila, Guadalajara y Cuenca— encabezaban el repunte.

El uso de Bizum y las retiradas de efectivo siguieron una pauta similar. El pago digital descendió un 44% en las zonas impactadas, mientras que las retiradas disminuyeron un 25%. No obstante, en las regiones no afectadas se observó un fenómeno curioso: un incremento del 67% en las retiradas de efectivo el día del apagón, lo que sugiere una probable acumulación preventiva de dinero por parte de los consumidores ante posibles fallos futuros del sistema o efectos contagio.

Más allá de los riesgos y de los inconvenientes, la economía supo ajustarse con agilidad y, aunque el colapso inicial fue profundo, la recuperación del gasto fue rápida en los días posteriores. Como consecuencia, el impacto final en la demanda debería ser limitado. Post tenebras lux (después de las tinieblas, la luz).



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