jueves, abril 3, 2025

Cory Booker da el discurso más largo de la historia del Senado de Estados Unidos para oponerse a Trump | Internacional

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Con algunas pequeñas pausas e interrupciones, el senador demócrata por Nueva Jersey Cory Booker batió este jueves el récord de discurso más largo pronunciado en la historia del Senado de Estados Unidos. El anterior récord databa de 1957, cuando Strom Thurmond estuvo hablando durante 24 horas y 18 minutos para oponerse a la Ley de Derechos Civiles. Booker, cuya intervención fue de 25 horas y 5 minutos, dio su discurso como gesto de oposición a las políticas de Donald Trump en su segundo mandato como presidente de Estados Unidos.

Booker, de 55 años y antiguo jugador de fútbol americano, no pudo ir al baño en todo el tiempo de su discurso. Tenía dos vasos de agua delante. Para cumplir las reglas del Senado, tuvo que permanecer en pie. Durante horas estuvo hablando ante un atril, del que se separaba a cada momento para dar unos pasos, pero en el que también se apoyaba de vez en cuando. Llevaba un micrófono inalámbrico.

Sí tuvo pequeños respiros para escuchar preguntas de sus compañeros, aunque dejando claro que no les cedía la palabra, lo que habría acabado con su intervención. Inició su discurso el lunes cuando anochecía, se pasó toda la noche hablando en el hemiciclo y 24 horas después seguía con energía para batir el récord, que terminó después de más de 25. Su gesto es una forma de mostrar que los demócratas siguen ahí, aunque parezcan algo deprimidos tras la dura derrota del 5 de noviembre pasado.

Cuando el récord se aproximaba y los nervios afloraban, Booker se refirió precisamente a la marca de Thurmond, quien, como subrayó, tiene una sala dedicada en el Capitolio. “Quizás mi ego se dejó llevar demasiado por la idea de que si me plantaba aquí, tal vez, solo tal vez, podría batir este récord, el del hombre que intentó detener los derechos que yo defiendo. Sin embargo, no estoy aquí por su discurso. Estoy aquí a pesar de su discurso. Estoy aquí porque, por muy poderoso que fuera él, el pueblo fue más poderoso”, dijo en esa parte de su intervención.

Booker reconoció abiertamente ser descendiente a la vez de esclavos y esclavistas. El senador invocó a John Lewis, líder de los derechos civiles de Georgia y poco después, recibía una nota, miraba el reloj de su teléfono móvil y escuchaba la noticia que le daba el líder del grupo demócrata en el Senado, Chuck Schumer: “Solo quiero hacerte una pregunta. ¿Sabes que acabas de batir el récord? ¿Sabes lo orgulloso que está este grupo de ti? ¿Sabes lo orgulloso que está Estados Unidos de ti?”, le dijo mientras sus compañeros le dedicaban una larga ovación.

Durante sus 24 horas y 18 minutos de 1957, Thurmond se empleó en leer las leyes electorales de los 50 Estados. Por entonces, un senador podía extender su discurso todo cuanto quisiese para evitar que un asunto se sometiera a votación. Esa práctica quedó inmortalizada por James Stewart, en su película de 1939 Mr. Smith goes to Washington (Caballero sin espada). Hubo otros episodios reales memorables de filibusterismo, como el discurso de 1935 de 15 horas y media de Huey Long para intentar bloquear la tramitación del New Deal, en el que recurrió a la lectura de fragmentos del recetario de Luisiana, como las ostras fritas.

El filibusterismo ya no es lo que era. Republicanos y demócratas acordaron enterrar la disfuncional práctica con una mayoría reforzada. Las normas del Senado permiten ahora que el debate sobre un asunto termine y se someta a tramitación cuando 60 senadores votan a favor. El filibusterismo ha pasado así de ser activo, a base de discursos, a pasivo: bastan 41 votos para bloquear la mayoría de los proyectos de ley.

Por eso, Booker no trataba de bloquear la tramitación de ninguna ley, sino de llamar la atención. El senador pidió a su propio partido hacer autocrítica: “Todos debemos mirarnos al espejo y decir: ‘Lo haremos mejor”. “Estos no son tiempos normales en nuestra nación”, dijo Booker al comenzar el discurso el lunes por la noche, informa Associated Press. “Y no deben ser tratados como tales en el Senado de Estados Unidos. Las amenazas al pueblo estadounidense y a la democracia estadounidense son graves y urgentes, y todos debemos hacer más para enfrentarnos a ellas”, añadió.

El senador despotricó durante horas contra los recortes del Departamento de Eficiencia Gubernamental de Elon Musk y leyó cartas de electores, incluida alguna que alertaba del riesgo de una “inminente crisis constitucional”.

El primo y el hermano de Booker, así como ayudantes demócratas, observaron desde la galería de la cámara. El senador Chris Murphy acompañó a Booker en el Senado durante todo el día y la noche, correspondiendo a la solidaridad que Booker le había brindado en 2016, cuando el demócrata de Connecticut mantuvo el uso de la palabra durante casi 15 horas para defender la legislación sobre el control de armas.

Antes de batir el récord de Thurmond, Booker superó las 21 horas y 19 minutos que el senador republicano por Texas Ted Cruz empleó para oponerse a la Ley de Asistencia Asequible en 2013, el discurso más largo de un senador en ejercicio. El senador republicano se lo tomó con deportividad y sentido del humor. “A medida que Cory Booker se acerca a mi récord de 21 horas de obstruccionismo, estoy pensando en activar la alarma de incendios”, bromeó primero con una imagen que se hizo célebre en la pasada legislatura por un incidente en la Cámara de Representantes. Luego, cuando perdió el récord, tuiteó un meme de Homer Simpson llorando.



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