
La inteligencia artificial y el auge de los viajes creados por influencers y creadores de contenido fue el punto de partida para el nacimiento de la catalana Drimer. Una agencia de viajes que llegó al mercado en 2023 para comercializar las propuestas que hacían en sus canales los prescriptores de contenido. Néstor Malet, Javier Expósito y Carlos Sáenz, habían trabajado en el sector y lo conocían bien. Desarrollaron esta tendencia hasta que a mediados de 2025 vieron cómo se desinflaba. “Empezó a perder peso. Ahora las redes dependen mucho de TikTok… Veíamos que cada vez nos traían menos tráfico”, apunta Saénz. Pensaron en que el mercado no se movía en su dirección y decidieron reconvertirse. Para ello se apoyaron en la tecnología, creando una plataforma propia para agencias de viajes y turoperadores que, con inteligencia artificial, podía digitalizar el 100% de la operativa (desde presupuestos hasta tareas administrativas) hasta crear un itinerario completo y personalizado para los viajeros en apenas unos minutos. Aunque, en principio quisieron mantener los dos modelos activos, según cuenta el cofundador, la tendencia actual es que las plataformas que tienen éxito son las que se dirigen a mejorar la productividad de la industria y no al público general.
Su producto pasó una prueba de fuego en Fitur 2025, la feria del turismo que se celebra anualmente en Madrid, cuando agencias de toda España les demandaban su solución por su rapidez y eficacia. “Les ayuda a multiplicar la productividad de los equipos. La generación instantánea de presupuestos y la automatización de tareas administrativas permite a las agencias ahorrar tiempo, escalar operaciones y ofrecer una experiencia de viaje más personalizada y de más calidad. Además, a lo que antes había que dedicar horas o días como buscar vuelos, hoteles o actividades, ahora en cinco o seis minutos lo tienes listo”, explica.
Sus clientes, que asumen un coste por el servicio que va desde los 200 hasta los 1.000 euros según su demandas, se reparten entre agencias físicas y online y hasta el año pasado sumaban unos 20. Con España como principal mercado, Drimer también trabaja en Chile, Perú y México. “El negocio es escalable a cualquier país del mundo”.
Con este cambio de rumbo, y ocho empleados en plantilla, Saénz apunta a un crecimiento de la facturación que, cuando cierren contablemente el ejercicio, pasará de los 665.000 euros en 2025. Un 10% les ha llegado desde la nueva plataforma. Con el nuevo modelo esperan superar el millón de euros en ventas. También han realizado varias rondas de financiación con las que han sumado más de dos millones de euros para abrir nuevos mercados en el Reino Unido o Estados Unidos.
En cuanto al futuro, Sáenz explica que ya se les han acercado grandes grupos que quieren implementar esta tecnología e integrar la empresa en su organigrama. “Nuestra plataforma hace cosas diferentes a lo que hace el resto del mundo. Pero todavía apostamos por tener nuestro propio recorrido en el mercado. A corto plazo no lo vemos, pero es una opción”, sentencia.