
El crecimiento económico de España, el mayor entre las grandes economías europeas, ocupa desde hace tiempo los titulares de la prensa francesa, que mira con envidia y cierto asombro lo que han bautizado como “el milagro económico ibérico”. Los economistas y la clase política se plantean si parte de la fórmula es aplicable en Francia, que busca cómo hacer ajustes presupuestarios para reducir su elevado déficit con un crecimiento limitado.
“¿Cuál es la receta de crecimiento económico que hace soñar a Francia?”, titula France Info en un análisis. Otro medio, Le Nouvels Obs, habla de España como la “economía faro de Europa”, y los economistas Cecilia García-Peñalosa y Alain Trannoy firmaron una tribuna reciente en el periódico Le Monde en la que desgranaban las medidas que han hecho que España, uno de los países más golpeados por la crisis de 2008, triplique el crecimiento francés, con un auge del PIB del 2,8% en 2025, frente al 0,9% galo.
“Hay un contexto político que, aunque para algunos no sea el ideal, si lo comparamos con países como el Reino Unido, Alemania o Francia, en España es más favorable. Francia piensa ya en las próximas elecciones presidenciales, lo que no facilita la cooperación ni apertura al diálogo entre la clase política”, explica García-Peñalosa, economista de la Universidad de Aix en Provence.
Francia ha cambiado de primer ministro varias veces en el último año y acaba de aprobar los presupuestos de 2026 por decreto, tras meses de arduas negociaciones en las que los grupos parlamentarios no han conseguido ponerse de acuerdo para sacarlos adelante. España lleva prorrogando los suyos desde 2023, pero, como explica a este periódico Alain Trannoy, economista del Cercle des Economistes, “se hace de manera automática, mientras que en Francia no hay cultura de pactos y sacar adelante reformas, incluso las cuentas, es costoso”,
España, según Claudia Ramírez, economista de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), tiene un crecimiento muy superior al de la zona euro, impulsado por el consumo y la inversión privada. “Esta demanda interior, por ejemplo, está muy debilitada en Francia, donde pesa mucho más la incertidumbre política y se tiende al ahorro”, recuerda.
Los expertos coinciden en que si España ha logrado sostener tasas de crecimiento elevadas es gracias a algunas reformas, como la del mercado laboral de 2021, a la apuesta por las energías renovables, que le ha dado mayor independencia energética, y también por la integración de la inmigración en el mercado de trabajo. “España ha disfrutado de una coyuntura favorable y ha sabido jugar bien las cartas que tenía. Ha sido de los principales beneficiarios de las ayudas posteriores a la crisis de la covid, y las ha invertido bien, en sectores de futuro. Ha habido una conjunción de factores favorables, pero también elecciones acertadas y adaptadas a las circunstancias”, explica Alan Trannoy.
Estos son los pilares de la economía española más analizados por los franceses:
Reforma laboral
La reforma del mercado laboral “ha funcionado. Era un mercado rígido que hacía daño tanto a los trabajadores como a las empresas”, dice García-Peñalosa. Para Trannoy, se han “equilibrado los desajustes al hacerse más contratos indefinidos. Se ha logrado un buen mix, que ha sido bueno para la inserción laboral y no ha degradado las relaciones entre empresarios y asalariados a largo plazo”.
La izquierda francesa ha defendido algunas medidas adoptadas por el Gobierno español, como el aumento del salario mínimo, “que ha tenido un efecto positivo y ha integrado en el mercado laboral a gente que había salido, a la que les salía más rentable cobrar un subsidio, y ha aumentado el consumo”, dice García-Peñalosa. En Francia el salario mensual bruto es de 1.800 euros, más elevado que en España (1.184 euros), aunque el salario real ha aumentado un 3,3% desde la pandemia, mientras que en Francia ha caído un 1,2%, cifra Ramírez.
Inmigración
La inmigración, destacan los economistas franceses, ha sido clave en el crecimiento español. “Es una carta que otros países no podían jugar, pues hay más oposición política. Pedro Sánchez ha sabido sacarla en el buen momento, y esto ha beneficiado al sector del turismo y de la construcción”, admite Trannoy.
“La de España es una inmigración de fácil asimilación, pues hay una cultura y una lengua común, que ha hecho que se ocupe cierta mano de obra y crezca el consumo interno”, explica Claudia Ramírez, de la OCDE. En Francia hay muchas más reticencias a integrar a los extranjeros en el mercado laboral, incluso en los puestos que los franceses no quieren ocupar, pues hay más problemas de integración.
Energía
España, gracias a la apuesta por las renovables, no se ha visto tan afectada por la crisis energética derivada de la invasión rusa de Ucrania, que ha golpeado sobre todo a Francia, que ha redoblado su apuesta por la nuclear para tratar de alcanzar una soberanía energética. España “tiene una independencia que le ha permitido tener unos precios bajos. No ha sido visión política, sino suerte y casualidad. Una decisión que se tomó en el buen momento”, según García-Peñalosa.
Resiliencia
Para los expertos, España ha sabido hacer reformas en su momento, mientras que en Francia hay una gran resistencia. La de las pensiones, aprobada en 2023 con una fuerte oposición en la calle porque elevaba la edad de jubilación a los 64 años, ha quedado suspendida. Fue la condición de la izquierda para no censurar al primer ministro, Sébastien Lecornu. España fue uno de los países más afectados por la crisis de la deuda soberana de 2008, y “hubo una toma de conciencia y se hicieron reformas. En situación de crisis, los franceses miran al Estado como el salvador, eso es una especificidad de este país que impide la sostenibilidad de las finanzas públicas, pues debilitar el sistema de ayudas tendría un altísimo coste político”, dice Trannoy. El gasto público en Francia se come el 57% del presupuesto, “es un 10% superior, y el reparto está menos compensado entre las regiones y el Estado, que es el que tiene el control”, añade.
Para los expertos, es una cuestión de resiliencia. Y coinciden en que España sale más fuerte de las recesiones, en parte porque a Francia ninguna crisis le ha afectado tanto. “Además, no hay cultura de pactos. En Alemania o España, los partidos que ganan están obligados a pactar con los regionales”, dice García-Peñalosa.
“Es una sociedad en la que no hay confianza en el otro, el obrero con el jefe y viceversa, en la clase política, en la oposición, la élite en el resto de la población. Esta falta de confianza no existe en España o el Reino Unido, por ejemplo. Esto crea una oposición a hacer reformas porque hay miedo a que el otro esconda algo. Toda decisión económica se ve como “si yo gano, tú pierdes”, añade la profesora de la Universidad de Aix en Provence.
Hay problemas comunes, como los altos precios de la vivienda, que merman el poder adquisitivo y, coinciden los expertos, hace falta una política rigurosa a ambos lados de los Pirineos. Además, recuerda la experta de la OCDE, aunque París se inspire en las cifras españolas, el ingreso per capita sigue estando un 10% por debajo de la media de los países de la OCDE, la tasa de empleo está por debajo de la media de la zona euro y la de paro (10%) sigue siendo superior para los estándares europeos (6% de promedio).