sábado, enero 31, 2026

¿Hay casas por menos de 20.000 euros? Sí, las modulares, pero necesitas un terreno y algo de burocracia | Negocios

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El precio, la rapidez en los plazos y la flexibilidad apuntalan la popularidad de las casas modulares. Por 19.500 euros se puede adquirir una vivienda unifamiliar de módulos de 37 metros cuadrados. Incluso por menos. Por esto, hay quien ha visto en estas casas producidas en fábricas un granito de arena para apaciguar la crisis de acceso a la vivienda, tanto en España como en otros países europeos y en EE UU.

David Carbonell, fundador de Solutions House, empresa de construcción de casas modulares con sede en Alicante que también comercializa a través de Amazon, dice registrar un crecimiento sostenido de la demanda, con un mayor número de consultas y proyectos en estudio cada año. “Notamos que muchas personas llegan tras haber comparado precios, plazos y condiciones con la vivienda tradicional, y encuentran en este modelo una solución real y viable”. La compañía nace de una necesidad personal: “Queríamos acceder a una vivienda propia, pero la situación económica y los precios del mercado tradicional lo hacían prácticamente imposible. Buscando alternativas, descubrimos el mundo de las viviendas modulares y prefabricadas, y entendimos que no solo era una solución para nosotros, sino que podía serlo para muchísima más gente. A partir de ahí decidimos profesionalizar el proyecto”, cuenta Carbonell.

El sector de casas prefabricadas considera que el aumento de la demanda responde al encarecimiento de la vivienda tradicional, que ha dejado fuera del mercado a muchas familias y jóvenes. Eva Sabater, directora general de Alucasa, especializada en la fabricación de casas móviles, traslada otro motivo: “Cada vez más personas priorizan viviendas prácticas, eficientes y adaptadas a sus necesidades reales, frente a modelos más rígidos o a largo plazo”. En su lista de pedidos observan un aumento relevante de la demanda de particulares, que hasta hace unos pocos años era residual. Aun así, el motor de sus ventas sigue siendo el profesional —campings, complejos turísticos o inversores—, explican en esta empresa familiar alicantina, fundada en 1977. Su producto, dice Sabater, “no pretende sustituir a la vivienda tradicional, porque es muy distinto, pero sí aportar una solución complementaria y flexible ante las dificultades actuales de acceso a la vivienda”.

Necesidad de anclaje

Es distinto porque no todas las casas modulares que se ofertan en el mercado sirven como vivienda habitual y permanente. La clave no está en si se ha construido en una fábrica o no, sino en su estatus urbanístico y jurídico. Es decir, han de estar ancladas al terreno de forma permanente (con cimentación o anclajes estructurales), tener licencia urbanística municipal, estar en suelo urbanizable o urbano (no en suelo rústico sin permisos), cumplir el Código Técnico de la Edificación, tener proyecto de arquitecto y dirección de obra e inscribirse en el catastro y el registro de la propiedad. “Los ayuntamientos suelen exigir permisos similares a los de una vivienda convencional, independientemente de que sea prefabricada o modular”, abunda Carbonell.

Solo en este caso es un bien inmueble (hipotecable, registrable…). El resto —tiny houses sobre ruedas, módulos transportables sin cimentación, contenedores habitables sin proyecto técnico, casas prefabricadas en suelo rústico sin licencia— se consideran bienes muebles, por lo que no pueden destinarse a vivienda permanente, sino a usos temporales. Aunque la realidad es que no son pocas las personas que han colocado una casa modular en un terreno de su propiedad sin pedir permisos previos. Sin embargo, y para evitar problemas, conviene asesorarse previamente en el Ayuntamiento correspondiente.

Si se cumplen los requisitos legales y técnicos, las casas modulares pueden destinarse a vivienda habitual. “Nuestras casas son completamente habitables, diseñadas tanto para residencia habitual como para segundas viviendas, estancias temporales, vacaciones o fines de semana”, explican en Solutions House. Hay toda una variedad de demandantes: “Tenemos un cliente que vendió su piso valorado en 220.000 euros, se compró un terreno y una de nuestras viviendas. Tiene ahorrado un colchón para vivir como ellos querían, más holgadamente, con sus gallinas, su caballo y sus perros. Varios clientes la quieren como vivienda vacacional para poner en Airbnb”, cuentan en esta empresa, que envía sus viviendas a España y Portugal.

Su catálogo incluye modelos equipados (sin muebles) que van desde 19 metros cuadrados (unos 18.000 euros) hasta 96 metros cuadrados (74 más terraza desde 27.000 euros). Este presupuesto, al que se tiene que añadir el IVA, varía en función del tamaño y las personalizaciones. “Esto nos permite adaptarnos a perfiles muy distintos: desde personas que buscan una solución compacta y eficiente, hasta familias que necesitan una vivienda amplia”. El cliente puede elegir distribución, materiales, acabados, colores, cocina, baño, puertas, ventanas o tipo de aislamiento. Las viviendas se entregan llave en mano y es la empresa quien se encarga de todo el proceso: diseño, fabricación, transporte, colocación e instalación en la parcela. El plazo habitual de entrega es de tres meses, algo que supone una gran ventaja frente a la construcción tradicional.

Luego están las casas móviles, un segmento también al alza. Estas mobile homes no requieren licencia de obra ni proyecto técnico, ya que no están ancladas al suelo y no se consideran bienes inmuebles. La vivienda se transporta terminada en un camión y la instalación en la parcela se realiza en uno o dos días. El plazo de fabricación total es de tres o cuatro meses, ya que cada modelo se produce bajo pedido, dicen en Alucasa, que distribuye a España y Portugal. Los precios en esta compañía de Almoradí (Alicante), donde tiene la fábrica y la exposición, parten de 37.000 euros —con IVA, muebles y electrodomésticos— y llegan a 129.000 para el modelo más grande.



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