domingo, marzo 22, 2026

La delicada gestión del agua | Negocios

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“No se deje engañar por las últimas lluvias”, comenzaba el titular de una noticia publicada en la sección de Clima y Medio Ambiente de este periódico hace unos días, “España es un país cada vez más seco”. Este invierno se ha situado entre los diez más húmedos desde el inicio de la serie en los años sesenta y, sin embargo, sigue siendo un territorio en proceso de desertización. Añada a esto sequías, otra de las caras del cambio climático, y los problemas de escasez por la falta o sobreexplotación de recursos —todo ello relacionado entre sí— y tendrá un país en el que la gestión del agua, cuyo día internacional se celebra este domingo 22 de marzo, se vuelve crítica.

Asegurar el futuro de este bien preciado y escaso, de acuerdo con los cuatro expertos que buscaron arrojar algo de luz sobre este reto en un encuentro organizado por Acciona y EL PAÍS el pasado miércoles, requiere planificación y un abordaje integral y proactivo. El agua es fundamental para la supervivencia, la seguridad, el desarrollo de la sociedad y el devenir de la economía. La construcción de soluciones y un consenso a largo plazo, que trasciendan ciclos políticos, resonaron como elementos fundamentales durante el evento. “Si no planificamos con tiempo y, sobre todo, no tenemos una dirección sin cambio de rumbo cada cuatro años, lo acabaremos pagando todos, y más caro”, apuntó Carmen Hernández, directora técnica de la Asociación Española del Agua Urbana (Daquas), que compartió espacio y reflexiones con Elena Crespo, gerente de Ingeniería del Área de Agua de Acciona; Sofía Tirado, Investigadora del Real Instituto Elcano, y Jon Beristain, vicepresidente de la Asociación Española de Desalación y Reutilización (AEDyR).

La nueva directiva europea sobre el tratamiento de aguas residuales urbanas, que entró en vigor el año pasado, marca el camino y el sector debe hacer frente a inversiones considerables para transitarlo. “Hace más de 30 años que tenemos la directiva anterior, de 1991, y no se ha logrado cumplir plenamente con los objetivos que marcaba. Y, de hecho, tenemos en España expedientes abiertos con la Comisión Europea”, asegura Elena Crespo. “Esto evidencia que es necesario acelerar la modernización del sistema”, comentó la gerente de Ingeniería del Área del Agua de Acciona. Esta directiva eleva el nivel de exigencia y trae consigo, entre otros factores, la necesidad de tecnificar instalaciones y construir centros para las dos últimas etapas del tratamiento del agua que se encargan de eliminar contaminantes y microplásticos. Crespo señaló, además, que en la situación actual, la construcción de nuevas plantas de reutilización y desalación ayudaría a cumplir con Europa, mejorar la disponibilidad de agua y disminuir la dependencia de fuentes naturales.

Ampliar, reforzar y modernizar el sistema, impulsar la circularidad o alcanzar la neutralidad energética tiene un precio. “El sector y todos los expertos coinciden en que hay necesidades de inversión”, argumentó Tirado, investigadora del Real Instituto Elcano. La financiación puede discurrir por diferentes cauces, como el gasto público y la colaboración público-privada. O también a través de la revisión de las tarifas, de la subida del precio en la factura, para la recuperación de costes: “Los ciudadanos no somos conscientes de que lo que no se paga por tarifa lo estamos pagando pero por otra vía”, señaló Tirado, que apuntó también a un índice bajo de ejecución de inversiones como otro de los frentes abiertos en el sector.

Casi la mitad de los ciudadanos, contó la investigadora en alusión a un análisis que llevó a cabo sobre esta cuestión, estaría dispuesto a pagar más a cambio de un suministro suficiente y de calidad. La nueva directriz europea además, lleva un paso más allá el principio “quien contamina, paga” en el caso de las industrias cosmética y farmacéutica, y les traslada un porcentaje importante de los gastos de la limpieza de microcontaminantes. “Necesitamos una regulación en cuanto a términos tarifarios. No puede ser que las tarifas del sector del agua no reflejen los costes reales del servicio”, añadió por su parte Hernández, de Daquas.

“España, en desalación, en reutilización, en tratamiento de aguas, somo líderes mundiales”, afirmó Jon Beristain, vicepresidente de AEDyR, que dejó como botón de muestra los cinco millones de metros cúbicos de capacidad de desalación y alrededor del 10% de reutilización frente a la media de en torno al 2% la UE. “Tenemos zonas como Murcia y la Comunidad Valenciana que son ejemplo a nivel europeo y mundial. En Murcia se reutiliza más del 90% del agua residual”. Los expertos incidieron en la complementariedad y relevancia de estos procesos en la gestión del agua y su planificación. La última regulación obliga a elevar el nivel de tratamiento de las aguas vertidas y para Hernández esto supone una oportunidad más para impulsar la reutilización y potenciar la circularidad. El agua regenerada se utiliza principalmente para el riego agrícola, según datos de 2020 publicados en la web de AEDyR. También se puede destinar, por ejemplo, a sistemas contra incendios o a usos ambientales, como la recarga de acuíferos, pero su consumo humano directo no está permitido.

Influencia en Europa

El peso y posición dominante de España en este aspecto, sin embargo, no se traslada al ámbito de influencia en Europa y, en ese contexto, Beristain apeló de nuevo a la necesidad de un acuerdo de Estado. “Con un pacto a largo plazo lo que consigues es tener una voz única e ir a Europa y poder hablar de tú a tú”, aseguró. Algo que no ha sucedido, por ejemplo, con la reciente norma sobre aguas residuales: “Te llega y, prácticamente, la han marcado países del norte que no están reutilizando prácticamente. Y tú, que tienes toda la experiencia, no tienes voz”.

Crespo destacó la importancia de tener una visión estratégica para incorporar la reutilización en riegos, cumplir con los requisitos de calidad de este agua y la necesidad de informar y sensibilizar a la ciudadanía sobre este recurso. Este ha sido, tal vez, uno de los puntos débiles del sector. “Desde el punto de vista del ciudadano, [debemos] mejorar la comunicación e información”, dijo Tirado sobre unos consumidores a los que apeló a cumplir con su parte y hacer un consumo responsable. La investigadora añadió que aún hay margen de mejora en aspectos como la resiliencia y la proactividad, y que para conseguirlo es primordial que estén implicados todos los actores. “Técnicamente lo tenemos muy resuelto y somos líderes, pero probablemente no hemos sabido comunicar. Y es algo que necesitamos”, reflexionó Beristain. “Debemos adaptarnos y no hay tiempo”, sentenció Hernández, que resaltó la importancia de no perseguir solo los objetivos que marca Europa, sino los necesarios para hacer frente a las consecuencias del cambio climático.



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