martes, abril 15, 2025

Piastri logra de forma indiscutible su segundo triunfo del curso y McLaren se exhibe ante sus dueños | Fórmula 1 | Deportes

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El gran premio más atolondrado en lo que llevamos de temporada puso de los nervios a Max Verstappen, quien, a su vez, hizo que Red Bull entrara en pánico en un fin de semana para olvidar, tanto para el actual campeón como para su equipo. Tras su soberbio paso por Suzuka, donde se llevó una carrera cuando nadie daba un duro por él, el holandés se fue de Bahréin después de darse de cabeza con la realidad del coche que conduce. En un circuito que se zampa las gomas como si fuera una trituradora quedaron claras varias cosas que habrá que tener en cuenta de ahora en adelante. La primera, que ni siquiera Mad Max se libra de un mal día. La segunda, que ya hace tiempo que se veía venir, que McLaren dispone de un monoplaza que le ofrece a la estructura de Woking (Gran Bretaña) y a sus pilotos la posibilidad de pelear por ganar la mayor parte de las carreras, siempre que no metan la pata.

En la cuarta parada del calendario le tocó a Oscar Piastri, quien se dio un festín desde el sábado pole position para adjudicarse su segundo triunfo del curso y convertirse en el único capaz de repetir (ya ganó en China). El segundo en cruzar la meta fue George Russell, aunque un problema con la electrónica de su bólido derivó en otro, en el alerón trasero móvil (DRS) de su Mercedes —se le activó cuando no debía—, que por poco no le costó una sanción que, muy probablemente, le hubiese recolocado cuarto en la tabla. Por lo que Lando Norris se quedó en la tercera plaza y se quedó con las ganas de firmar el segundo doblete para McLaren delante de los principales inversores de la escudería y después del que ya se firmó en Shanghái. Verstappen finalizó el sexto gracias a un adelantamiento in extremis a Pierre (Alpine), en la última curva de la última vuelta.

El tetracampeón del mundo es el más rápido de la parrilla y también el más duro de roer. Y eso volvió a quedar claro este domingo, una de esas jornadas en las que todo se tuerce: además de la falta de pegada de su RB21, un problema en el semáforo del taller de la escudería energética provocó que perdiera tres segundos en su primer cambio de gomas. En el segundo, el neumático delantero derecho no quiso salir a la primera y le llevó a dejarse otro tanto. Un desastre. Fernando Alonso concluyó el 16º subido a un Aston Martin al que se le ven todas las costuras. Carlos Sainz, por su parte, tuvo que abandonar como consecuencia de varios roces en los que el de Williams terminó perdiendo parte de la carrocería.

Entre la tremenda degradación de gomas y la aparición del coche de seguridad, la prueba se convirtió en un correcalles del que sobresalieron los McLaren. Piastri rodó en todo momento lejos del alcance de todos sus rivales. Norris, por su parte, tuvo que enderezar el gatillazo en la cronometrada que le dejó el sexto. Con eso en mente, el muchacho de Somerset, todavía líder de la general, activó el modo ataque y se puso manos a la obra desde la arrancada. Tal vez demasiado: se colocó por delante de su casilla, circunstancia que le acarreó un castigo de cinco segundos. Sin embargo, la ventaja que ofrecen los McLaren le permitió al subcampeón del mundo librar la penalización sin que apenas tuviera consecuencias.

“Ha sido un fin de semana increíble. Empezó con la cronometrada. Y después, lo pude rematar con estilo. Esta carrera es muy importante para nosotros”, dijo Piastri, en referencia a que Bahréin es la propietaria del equipo de los coches papaya.



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