domingo, agosto 31, 2025

Sheinbaum, segundo asalto: cada vez más frentes abiertos y una popularidad intacta

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El nuevo curso político comienza en México y lo hace a lo grande: a la integración de unas Cámaras legislativas preparadas para la bronca se suma el primer día del flamante poder judicial, renovado de un plumazo en la elección de junio y que se estrena, con sus expectativas y malos augurios, este lunes. Desde arriba vigila el patio la presidenta Claudia Sheinbaum, que también da carpetazo y presenta el informe de su primer año de Gobierno. La mandataria más votada de la historia reciente de México sube de escalón supervisando las fichas dentro y fuera de sus fronteras. Sheinbaum va a tener que torear una ambiciosa reforma electoral, la moneda al aire de los nuevos ministros y magistrados, la unidad del partido, las llamas reales y metafóricas que puede desatar el Cartel de Sinaloa, y el incierto bastón trumpista. Casi nada.

El verano no ha servido para descansar en la política mexicana. El miércoles, el cierre de la Comisión Permanente del Congreso dejó un adelanto de los meses que se avecinan. El líder del PRI se metió a golpes con el presidente del Senado; el primero terminó denunciado en la Fiscalía y el último comparándose sin vergüenza con una mujer violada. Alito Moreno, convencido de que vive una persecución aunque sea él quien ha dado los leñazos, ha solicitado auxilio al rebasado Mecanismo de Protección y ha advertido que la pelea apenas comienza. Mientras, los morenistas han depositado parte de sus esperanzas en Laura Itzel Castillo, quien desde su posición como nueva presidenta del Senado, enfrentará desde este lunes el oleaje.

Tendrá un papel importante, porque en las cámaras le espera a Sheinbaum uno de sus principales retos: la aprobación de la codiciada reforma electoral. Aún no se define, pero los primeros esbozos de la ley —que tiene en la mira a los diputados plurinominales y la reducción del presupuesto de los partidos— ya han puesto en guardia no solo a la oposición, sino a las formaciones aliadas de Morena. El Verde y el PT se juegan mucho con un cambio de reglas. “Puede haber oposición de estos partidos pequeños. Pero van a tener una disyuntiva, porque ellos saben que su actual posición, cómoda, se la deben enteramente a Morena”, sostiene Héctor Quintanar, politólogo de la UNAM y uno de los fundadores del partido: “A diferencia de la reforma electoral de 2007, cuando los aliados del obradorismo fueron muy vocales, no creo que ahora tengan la misma fuerza opositora. En esta ocasión hay mucho más que perder”.

Para esta operación quirúrgica de conciliación, Sheinbaum depende de sus dos alfiles: el verso libre de Ricardo Monreal y un cuestionado Adán Augusto López. El primero, que todavía se revuelve contra la instrucción presidencial de no poner a familiares en la elección de 2027, ha llegado a cuestionar que la reforma electoral sea necesaria ahora y también ha reconocido públicamente que hay una “crisis interna” en Morena. Adán Augusto, por su parte, sigue de perfil bajo, lamiéndose las heridas del estallido que provocó que su secretario de Seguridad cuando fue gobernador de Tabasco, Hernán Bermúdez, fuera el líder del cartel de La Barredora y esté prófugo de la justicia. “Este problema político ha hecho que el coordinador de los senadores siga en su puesto, pero su capacidad de negociación queda mermada ante una oposición que le recordará constantemente sus faltas. Ya no se va a lucir como lo hacía antes”, apunta Aritmética Jaime, profesora de Estudios Políticos en la Universidad de Guadalajara: “Esto afecta a la coalición, porque él es el gran negociador, sobre todo con el Partido Verde, que ha sobrevivido miles de años y ahora ha empezado a ganar en algunos lugares en solitario. Ellos pueden amenazar con competir de manera independiente”.

La mala gobernabilidad en el Congreso será así uno de los primeros frentes de la presidenta. “Aunque Morena tenga la mayoría, no le conviene tener a una oposición utilizando tácticas de choque, como hace la senadora Lily Téllez, que apuesten por bloquear o hacer más lenta la toma de decisiones”, indica el analista político Fernando Dworak: “El 8 de septiembre viene la presentación del paquete económico del 2026, no requiere de mayoría calificada, pero una oposición que apueste a retardar las sesiones, puede empeorar mucho la situación”.

El búmeran del poder judicial

En su primer año, Sheinbaum se metió hasta el fango para cumplir con el encargo de su mentor y predecesor, Andrés Manuel López Obrador, de sacar adelante la radical reforma judicial, y en su segundo, tendrá que lidiar con las consecuencias. La presidenta ha hilado su destino al de los nuevos ministros, magistrados y jueces que ocuparán los principales tribunales del país. Los juzgadores salieron de los acordeones creados por Morena para dirigir el voto y prácticamente todos los integrantes de la SCJN, el Tribunal de Disciplina y el Electoral fueron candidatos que provenían del comité que formó la mandataria.

Sheinbaum repite como un mantra que la renovación del poder judicial es un éxito porque fue elegido por el pueblo, pero las dudas sobre sus efectos han aparecido incluso dentro de Morena. “Es una apuesta. El poder judicial en México se encuentra hoy ante un camino inexplorado”, reconoce Héctor Quintanar, que confía en que el voto ciudadano irá refrendando a los que lo hagan bien y castigando a los que no. Mientras se resuelve, la presidenta está pensando en los inversionistas, apunta Aritmética Jaime: “Ella va a meter mano para reducir la incertidumbre que generan los nuevos jueces. Para allá van sus esfuerzos legislativos, bajo la idea de que, aunque entren nuevos personajes, las leyes van a garantizar las reglas”.

A pesar de todo el revoltijo interno, son muchos los que creen que el principal reto de Sheinbaum es el que llega del exterior. “Su principal adversario se encuentra fuera de las fronteras: el volátil Gobierno de Donald Trump. Se cierne sobre México una amenaza permanente cuando gobierna alguien como él”, afirma Quintanar, que considera que la presidenta lo ha enfrentado con cautela, “sin conflictuarse, pero sin conceder”. Así lo valora también la politóloga Jaime, quien cree que a diferencia de otros mandatarios, “Sheinbaum no ha sido aduladora y ha logrado hacer intercambios sin necesidad de verse como alguien que reconoce la forma de gobernar de Trump”.

Del otro lado del río Bravo zumban también las declaraciones de Ismael El Mayo Zambada, el viejo capo del Cartel de Sinaloa que acaba de pactar con la Fiscalía de Estados Unidos. Sus palabras son aviso y amenaza: “La organización que encabecé alentó la corrupción en mi país al pagar a policías, comandantes militares y políticos que nos permitieron operar libremente”. Sheinbaum ha entregado ya a 55 narcotraficantes al Gobierno de Trump, pero el dedo republicano apunta a la clase política mexicana. Como anticipo y forma de contención, el Gabinete de la presidenta sigue volcado en reducir la violencia rampante del país. De momento, han conseguido que las 87 víctimas de homicidio diarias hayan pasado a 65, desde el pasado septiembre, un 25% menos.

Sin embargo, en estos esfuerzos siguen quedando atrás las de siempre. Un total de 1.670 mujeres fueron asesinadas en el país de enero a julio, según las cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. Más de 12.200 fueron violadas, es decir, 53 al día, más de dos cada hora; otras 300 fueron víctimas de trata. “Todavía no hemos escuchado hablar del tema de violencia contra las mujeres al secretario de Seguridad, Omar García Harfuch”, señala la abogada Patricia Olamendi, que reclama un programa de seguridad contra esta violencia. “En México ya tenemos una legislación muy avanzada, pero se ve nublada frente a la inacción”, apunta la también integrante de Todas México y Mujeres en Plural.

En el país, hasta 2021 no se hizo obligatoria la paridad total en todos los poderes y órganos. Desde entonces, el salto ha sido brutal, hasta llegar a la primera mujer presidenta de México. Ese trampolín generó “muchas expectativas”, señala Olamendi, que todavía no se han visto cumplidas. “¿Qué está pasando ahora? Que no ha pasado nada. No tenemos hasta el momento ni un presupuesto destinado a avanzar en el sistema de cuidados. La desigualdad tiene que aminorarse. Una mujer que llegue a la presidencia tiene que poner el foco de su política en eliminar la desigualdad y la violencia”, reflexiona la abogada: “Faltan cinco años, todavía se pueden hacer muchas cosas. Nosotras seguimos esperando una respuesta”.



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