jueves, enero 8, 2026

Un balón de oxígeno para la artesanía española | Negocios

Share



“En Crevillent podemos presumir de ser el único municipio del mundo que se dedica a todos los procesos de elaboración de una alfombra, con empresas dedicadas al diseño, la hilatura, la tejeduría, el tintado o los acabados”. Eso es, al menos, lo que defiende Eduardo Díaz, presidente ejecutivo de Unifam, la asociación que agrupa a los fabricantes de alfombras, moquetas y revestimientos de Crevillent (Alicante), localidad que documenta su artesanía de trenzado de juncos desde 1411. La alfombra crevillentina es el primer producto español que ha solicitado su identificación como Indicación Geográfica Protegida (IGP) artesanal o industrial en España, según consta en los registros de la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM). Es el trámite inicial que debe cumplir para acabar amparado por la Oficina Europea de la Propiedad Intelectual (EUIPO), que desde el 1 de diciembre ha ampliado la protección de este mercado en la Europa comunitaria.

Díaz confía en que este nuevo sistema les proporcione “protección para evitar copias y falsificaciones”, y les ayude a “promocionar el arraigo de procesos manufactureros” tanto en Europa como en países terceros con tratados de libre comercio. Esa es también la intención de la EUIPO, según explica Elisa Zaera, directiva del departamento de operaciones de negocios de la oficina europea con base en Alicante. Con esta medida que unifica el amparo legal en todos los países de la UE, “vamos a proteger los derechos de la propiedad intelectual de un nombre vinculado por renombre, características, tradición o factores humanos a un origen concreto”, dice. A juicio de la entidad, de esta manera se incidirá en “el crecimiento económico, la creación de puestos de trabajo, el incentivo para el relevo generacional e incluso la promoción turística” de los productos vinculados a cada IGP. No se habilita la figura de la denominación de origen protegida (DOP) porque, en ese caso, hasta las materias primas deben provenir del mismo entorno geográfico.

El respaldo parece indispensable para un sector aparentemente en regresión. Aunque no ha sido recibido con el mismo entusiasmo por los dos sectores involucrados. Las alfombras, al igual que los muebles de Yecla (Murcia), que también se han mostrado interesados, utilizan maquinaria para su fabricación, circunstancia que no es relevante para su calificación como IGP siempre que “su reputación y su calidad estén relacionadas con un área geográfica concreta”, señala Zaera.

En la parte puramente manufacturera, como la palma blanca de Elche (Alicante), que también se postulará para su protección, es donde germinan las dudas. “La IGP no protege actividades artesanales, sino las que están vinculadas a un territorio”, avisa Félix Sanz, gerente de la Federación de Organizaciones Artesanas de Castilla y León (Foacal). De esta forma, “un fabricante de instrumentos musicales valenciano no entra en el modelo, el 99% de nuestra producción se queda fuera”, ejemplifica. “No sé si la palabra correcta es decepción”, declara, “pero como mínimo, la medida se queda muy corta”. En su opinión, se atiene a productos, cuando “debería fijarse en los procesos y la autoría”, claves para definir su trabajo.

Foacal, precisamente, acaba de publicar el Libro Blanco de la artesanía europea, que es el último y exhaustivo repaso de esta industria para la que el Ministerio de Industria y Turismo prepara un estudio llevado a cabo por la fundación Fundesarte que se publicará en 2026. Según los datos de 2014 que maneja la federación castellana y leonesa, “en España se estimaban 38.577 empresas artesanas y 104.000 empleos directos” aunque, avisa el documento, “esta cifra ha descendido en la última década debido a la crisis económica, el envejecimiento del sector y la falta de relevo generacional”. También “el tamaño medio” de las firmas del sector se ha reducido, incluso hasta llegar a las unitarias de autoempleo, con mucha representatividad femenina. Una variable que “conlleva ventajas como la flexibilidad o la personalización, pero también retos como menor acceso a financiación, menor capacidad exportadora y baja participación en programas de apoyo a pymes”.

Las conclusiones del Congreso Internacional de Artesanía, celebrado en León el pasado mes de junio, reflejan igualmente que “gran parte de la actividad artesanal se concentra en zonas rurales y pequeñas ciudades”, en las que “representa una herramienta clave para la fijación de población, la transmisión cultural y el desarrollo territorial sostenible”. Por último, apunta la necesidad de que los artesanos se adapten a “los cambios estructurales que atraviesa la economía europea”, como “la digitalización, el consumo responsable, la entrada de nuevos perfiles profesionales y la relocalización productiva”. Aunque también la tecnología puede favorecer su crecimiento. “Si ampliamos el concepto sectorial para incluir actividades como la restauración del patrimonio, el diseño gráfico, de moda, de producto y publicitario, el perfil del sector cambia sustancialmente”, manifiestan. “Estas actividades deberían ser entendidas como artesanales por su producción no industrial, fuerte componente creativo, personalización, vinculación cultural o estética, y por formar parte de los oficios artísticos y tradicionales”. De esta forma, tanto la cestería como la creación de videojuegos, por ejemplo, entrarían en el mismo saco. “Es lo primero que se debería hacer en nuestro sector”, subraya Sanz, “definir exactamente de qué hablamos cuando hablamos de artesanía”.

Cadenas de valor

“Todas estas actividades se desarrollan también en microempresas, con trabajadores autónomos o en pequeñas estructuras empresariales”, continúa el Libro Blanco. “La ampliación del perímetro sectorial permitiría duplicar o incluso triplicar las cifras actuales en número de empresas y empleos”. Las cifras son elocuentes. “En España podrían estimarse entre 90.000 y 120.000 empresas y entre 250.000 y 300.000 empleos si se incluyen estos sectores, donde además cuentan con mayor proporción de jóvenes, mujeres y perfiles con formación superior”. Un dato que “multiplica por tres los empleos asignados al sector en los sondeos” realizados por Industria. “Además”, prosiguen, “se intensificaría la presencia del sector en cadenas de valor como el turismo, la industria de la moda, los servicios culturales, la educación patrimonial, la innovación de producto y la digitalización”, con lo que se muscularía “la reivindicación del papel estratégico del sector artesanal dentro de la economía creativa europea, así como su integración en políticas públicas vinculadas a cultura, sostenibilidad, empleo juvenil e innovación”.



Source link

Table of contents [hide]

Read more

Local News