domingo, marzo 1, 2026

China en África: de la extracción de recursos al comercio sin aranceles | Negocios

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maravillas delgado

China ha anunciado recientemente que extenderá su política de aranceles cero –ya existente para los países menos desarrollados– a las importaciones de 53 países africanos. Así marca un hito significativo que refuerza una de las relaciones comerciales más dinámicas del siglo XXI. La decisión no solo supone un compromiso político para profundizar en la cooperación Sur-Sur, sino que también refleja los cambios estructurales que han ido remodelando los lazos económicos entre China y África durante casi tres décadas.

La historia comienza a finales de la década de 1990, cuando China puso en marcha su estrategia de “salida al exterior”, un ambicioso programa de apoyo a las empresas para invertir en el extranjero. Según la UNCTAD, el stock de inversión extranjera directa (IED) china pasó de unos 33.000 millones de dólares estadounidenses en 2003 a casi 614.000 en 2013, con una tasa de crecimiento nominal anual del 30%. África se convirtió en una de las regiones donde este impulso fue más visible.

Muchos observadores veían con escepticismo la inversión china en África argumentando que Pekín pretendía asegurarse el acceso al petróleo, los minerales y otros recursos naturales. Algunos temían que las economías africanas quedaran atrapadas en actividades de bajo valor añadido, fortaleciendo el patrón tradicional de dependencia de las materias primas. Los riesgos de la “diplomacia de extracción de recursos” fue tema de debate en los círculos políticos internacionales.

Los datos muestran que, aunque las materias primas y los recursos naturales siguen siendo la principal exportación de África a China, la inversión china se ha diversificado más allá de la minería y la extracción hacia las manufacturas, las infraestructuras y los servicios. En países como Etiopía, Egipto y Nigeria han surgido parques industriales y zonas económicas especiales financiados por empresas chinas que han pasado a generar valor añadido dentro de las economías africanas. ¿Por qué es esto importante para el comercio?

La teoría económica tradicional trataba el comercio y la inversión extranjera directa (IED) como sustitutos. Si una empresa podía producir en un país extranjero, exportaría menos a ese destino. Sin embargo, investigaciones recientes muestran que el comercio y la IED pueden ser complementarios. Cuando las empresas invierten en el extranjero crean demanda de bienes intermedios, como maquinaria y componentes especializados procedentes del país de origen. Estas inversiones fomentan mejoras en la logística, reducciones en los costes de transporte y la creación de redes de comercio bilateral.

Los trabajos empíricos realizados para distintas regiones mundiales respaldan esta relación complementaria. Los resultados de nuestra investigación sobre la IED de China en África, publicada en 2019 en Economics E-Journal, muestran que China exporta mucho más a los destinos donde invierte, y un mayor volumen de IED se asocia también con un aumento de las importaciones. En otras palabras, la inversión y el comercio van de la mano. Las redes empresariales de la diáspora china facilitan el intercambio, reduciendo las barreras de información y confianza que obstaculizan el comercio.

El anuncio de China de extender su política de aranceles cero debe entenderse en un contexto de incertidumbre global. Al eliminar los aranceles sobre las importaciones africanas, se reducirá el coste de entrada en el gran mercado de consumo chino que puede sustituir al estadounidense, dado que desde febrero de 2025 las exportaciones africanas se han enfrentado a nuevos aranceles en Estados Unidos. Las tarifas alcanzaron hasta el 30%, ahora reducidas al 15%, según el anuncio de Trump tras la sentencia del Tribunal Supremo invalidando los aranceles de 2025. Este entorno podría impulsar las oportunidades de exportación de África para las empresas que ya están integradas en las cadenas de valor vinculadas a China, incentivando aumentos en la producción y mejoras en la calidad.

Siguen existiendo retos. Los países africanos necesitan mejores infraestructuras, entornos normativos y capital humano para beneficiarse de una mayor integración. No obstante, la relación económica entre China y África es más compleja y potencialmente más beneficiosa para ambas partes de lo que se suponía hace tres décadas. Por lo tanto, la iniciativa de aranceles cero podría marcar un nuevo capítulo en las relaciones Sur-Sur, basada no solo en los recursos naturales, sino también en el desarrollo industrial compartido y la expansión del comercio.

Ante este escenario, la Unión Europea y España deberían redoblar sus esfuerzos para consolidar y ampliar los acuerdos estratégicos en curso en el continente vecino, con el fin de ofrecer una alternativa competitiva basada en estándares de calidad, sostenibilidad y transparencia.



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