
La IA no puede sentir, pero sí es capaz de identificar patrones, y eso bastó para impulsar el negocio de la ingeniera agrónoma Maruxa Quiroga. Ourensana de 45 años, Quiroga es la fundadora de Sensesbit, una empresa emergente que analiza datos de catas de productos para compañías del sector alimentario. El proyecto comenzó hace diez años, mucho antes de la aparición de la IA generativa, con un software desarrollado durante su doctorado en análisis sensorial (la ciencia de la evaluar un producto con el uso de los sentidos) en la Universidade de Santiago de Compostela.