
Llega el verano y, con él, la temporada de becarios. Hoy, el reto para las empresas es acelerar su integración con itinerarios personalizados, tutorización y acceso a herramientas tecnológicas. Se acabó lo de encargar al estudiante en prácticas que rellene planillas con datos durante largas horas. La tendencia es que las funciones repetitivas las realice la inteligencia artificial (IA), con una consecuencia clara: la reducción de plazas para estudiantes en áreas de bajo valor. Pero en las de corte más técnico, la IA ha transformado los programas de becas, mejorando la calidad del aprendizaje con experiencias ligadas al negocio real. A ello se suma el acompañamiento humano, con tutores que les guían en su primera experiencia laboral.