martes, abril 7, 2026

Aramón se desliza entre la nieve y los conciertos | Negocios

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Estabilizar población y darle brío económico a la comarca de los despoblados valles aragoneses. Ese fue el objetivo detrás de la creación del Grupo Aramón en 2002. Una sociedad que pasaría a gestionar las estaciones de esquí de Panticosa, Cerler y Formigal, en la provincia de Huesca, y Javalambre y Valdelinares, en la sierra de Teruel (Astún y Candanchú, ambas en Huesca, declinaron entrar en esta sociedad), para salvar los problemas económicos por los que pasaban y dar estabilidad a los valles.

De perfil semiestatal, su accionario se reparte a partes iguales entre Ibercaja y el Gobierno de Aragón. Gestiona 294 kilómetros, 78 remontes con una capacidad de transporte de 105.000 esquiadores cada hora y 250 pistas de todos los niveles. Unas cifras con las que mantiene una cuota de mercado del 25% respecto al resto de las estaciones de esquí españolas.

La sociedad genera más de 13.000 puestos de trabajo (directos e indirectos), de los que 500 son empleos a tiempo completo todo el año, con un porcentaje de entre el 80% y el 85% entre fijos y fijos discontinuos. De cara a las próximas temporadas el grupo se reforzará con 200 empleados más.

El impacto económico estimado se calcula en unos 350 millones de euros, que representa el 7% del PIB de la Comunidad de Aragón, según datos proporcionados por Antonio Gericó, presidente ejecutivo de Aramón desde 2015, puesto al que llegó tras pasar casi 10 años como director general de Formigal.

En esta última década, explica Gericó, se ha incrementado un 15% la afluencia de esquiadores y un 55% los ingresos medios por esquiador. También apunta el récord de ganancias. En el pasado ejercicio la facturación ascendió a 63 millones de euros, frente a los 49 de la temporada anterior. El beneficio neto fue de seis millones, mientras en la campaña 2023-2024 rozó los 450.000 euros debido a la falta de nieve, según apunta Nevasport, el portal especializado en nieve. La progresión se debe en gran parte a Formigal, que se ha consolidado como la locomotora de Aramón, con una facturación en el último año de más de 36 millones de euros y un beneficio de más de 10.

Por su parte, Gericó subraya la reducción de la deuda, que, según sus datos, ronda los 44 millones, un 50% menos que hace 10 años. “El grupo está saneado. De hecho, desde 2013 los socios no han realizado aportaciones económicas para sustentar la empresa”, señala el presidente ejecutivo.

Mil cañones más

A través del Plan Pirineos, un proyecto del Gobierno de Aragón iniciado en 2024 con el que se pretende dinamizar los valles de las comarcas más septentrionales de la comunidad, Aramón ha ejecutado inversiones por valor de 40 millones de euros en las dos últimas temporadas. Aunque se extiende hasta 2027, Gericó concreta que, de momento, no tienen cifras cerradas de lo que resta por inyectar.

Se suman las inversiones en infraestructuras, equipamientos e instalaciones vinculadas a la implantación de los nuevos sistemas de innivación (proceso de producción de nieve con refrigerantes naturales independientemente de la temperatura del aire) que se ha traducido en más de 1.000 cañones nuevos, cuatro generadores de nieve (tres en Formigal y uno en Javalambre) y tres balsas de almacenamiento hídrico. “El consumo de agua no ha cambiado, pero se hace un uso más eficiente de la misma. En estas balsas se acumula el agua que proviene del derretimiento de la nieve y que luego se vuelve a usar para producir nieve. Lo que sí ha bajado es el consumo energético en un 40% respecto a los sistemas antiguos”, aclara Gericó.

Inmerso en un ambicioso Plan de Innovación, el grupo ha invertido 1,2 millones de euros en medidas medioambientales, con el que ha reducido el 31% del consumo energético de sus instalaciones, con el uso de energía 100% renovable y el de biocombustibles. “Seremos neutros en huella de carbono en 2027. Trabajamos para que, si un día esto no fuera viable, podamos sacar los remontes y la montaña se quede como estaba”, subraya.

En paralelo, Aramón ha puesto en marcha otras iniciativas como la búsqueda de estrategias para democratizar el esquí y llegar a distintos segmentos de población. “Hemos sacado muchas ofertas para familias numerosas, debutantes, escuelas… Lo hacemos todo con cierto egoísmo, para que la gente se enganche y mantener los esquiadores necesarios para ser sostenibles“.

También hace más de una década Aramón vio la necesidad de diversificar la oferta y ampliar la actividad de las estaciones más allá de los días esquiables de cada temporada. El modelo que ahora explota ofrece música, gastronomía y ocio, con una media de 300 eventos musicales y deportivos por temporada, que ocupan unos 150 días en cada período. La oferta ha dado la vuelta a los ingresos. Mientras que, en 2020, el 80% venía de la venta de la venta de forfait y el 20% de otras actividades como las tiendas o los restaurantes, en 2025 los pases para esquiar contribuyen con un 60% y el resto llega de otras divisiones como eventos, alquiler de material o las ventas en las tiendas. “Tratamos de que el verano tenga un papel relevante y que las montañas tengan sentido todo el año”, asegura.

Para apoyar esta diversificación, hace más de 10 años se creó la Agencia de Viajes Aramón, que comercializa paquetes completos de alojamiento y forfait de las estaciones, pero, sobre todo, actividades de terceros. La pasada temporada facturó más de 15 millones de euros.

Todas estas medidas han ayudado, según el directivo, a asentar población en los valles en los que se ubican las estaciones de esquí frente a otros que pierden habitantes. Los datos de un estudio de la Universidad de Zaragoza sobre Desarrollo Territorial, realizado en 2023, explican cómo las estaciones de esquí son un motor de asentamiento poblacional en la montaña aragonesa. Mientras la media de las comarcas de montaña en esta comunidad ha perdido un 44% de sus habitantes desde 1960, otras como la de Formigal-Panticosa mantienen o recuperan habitantes.



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