
El portugués Pedro Coelho (30 años) trabajaba en una empresa de ensayos clínicos cuando a su padre le diagnosticaron melanoma, el cáncer de piel más agresivo. Según los médicos apenas le quedaba tiempo de vida. Coelho tardó solo dos meses en encontrar un programa experimental que consiguió desviar el tiro de la sentencia. “Estuvo 10 meses haciendo vida casi normal”, recuerda por videoconferencia. “Terminó falleciendo por un tumor en el cerebro que podría haberse evitado si la medicación hubiese empezado antes”, lamenta. Personalmente, a Coelho le costó mucho comprender que ni siquiera él había sido capaz de llegar a tiempo. “Los ensayos van muy lentos y cuestan bastante dinero. Pensé que yo mismo era parte del problema, así que dejé mi empresa con la idea de hacer algo nuevo que aportase soluciones”.