
La reciente captura del buque Touska en las inmediaciones del estrecho de Ormuz no es solo un capítulo más del bloqueo naval impuesto por Washington; es un incidente que Teherán ha denunciado como un acto de piratería. Y es además un recordatorio de cómo la inseguridad en los puntos críticos marítimos o chokepoints puede afectar al comercio global. La relación entre la inseguridad marítima y el comercio ha sido analizada por economistas como Anderson y Marcouiller, quienes sostienen que la inseguridad institucional —donde se incluyen la piratería y las incautaciones arbitrarias— actúa como un “impuesto tácito” que reduce los flujos comerciales. Según los autores, un sistema de comercio plagado de inseguridad puede reducir el volumen de intercambios de manera tan drástica como lo harían los aranceles más elevados.