martes, marzo 31, 2026

El mayor fondo energético español reafirma su apuesta por la transición verde pese al auge del petróleo | Negocios

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En un momento donde la geopolítica parece girar de nuevo hacia los combustibles fósiles con la “ola Trump” en Estados Unidos, Óscar Pérez, consejero delegado de Qualitas Energy, mantiene una calma analítica que nace de dos décadas de experiencia en el sector. La gestora, consolidada como la más grande de España dedicada exclusivamente a infraestructuras de transición energética, no solo mantiene su hoja de ruta, sino que ve en la actual volatilidad en la que cumple 20 años como la ventana perfecta para su próxima gran fase de expansión. Con un equipo de 550 personas y una visión marcadamente industrial, Pérez asegura que, más allá de los ruidos electorales, la transición es una realidad económica imparable impulsada por la eficiencia y la nueva demanda tecnológica.

A lo largo de estas dos últimas décadas, el equipo de Qualitas Energy ha movilizado más de 14.000 millones de euros para la transición energética en todo el mundo. Hasta ahora, la inversión de la gestora se ha desplegado a través de seis vehículos: Fotowatio / FRV (214 millones de euros), Vela Energy (268 millones de euros), Qualitas Energy III (416 millones de euros), Qualitas Energy IV (1.100 millones de euros), Qualitas Energy V (2.400 millones millones de euros) y Qualitas Energy Credit Fund I (500 millones de euros). A esta cifra previsiblemente se le sumará a lo largo de 2026 el primer cierre del fondo Qualitas Energy VI, que la empresa prevé que será el mayor fondo de capital riesgo de España con 3.250 millones de euros. Fuentes de Qualitas aseguran que la gestora ha obtenido rentabiliidades históricas de doble dígito y que siempre comercializan con un objetivo de lograr más del 15% del capital invertido y siempre lo superan.

Para Óscar Pérez, el ruido político es solo una fase más de un mercado que siempre ha sido cíclico. Frente al escepticismo que pueda generar el regreso de Donald Trump y su apuesta por los hidrocarburos, el directivo de Qualitas Energy se muestra tajante: “Nosotros tenemos una convicción total y fuerte en la transición energética”. Según explica, el entorno actual ha relajado ciertos requisitos medioambientales en algunas jurisdicciones, pero la competitividad de las renovables sigue siendo imbatible en mercados como el español.

El directivo resta importancia al impacto de la administración estadounidense a largo plazo. “Trump es un ciclo que está unos años”, afirma, contraponiéndolo a una realidad estructural: la explosión de la demanda eléctrica impulsada por la inteligencia artificial y los centros de datos. En Estados Unidos, se estima que la demanda podría crecer un 25% en apenas cinco años, un fenómeno histórico que rompe el tradicional acoplamiento entre el consumo eléctrico y el PIB. Ante este escenario, Pérez sostiene que las renovables son la única solución técnica viable: “La única manera que tienes de tener capacidad de generar energía eléctrica en el tiempo suficiente, en menos de cinco años, son energías renovables”, ya que tecnologías como la nuclear o el gas requieren periodos de desarrollo de entre 7 y 10 años.

Una de las claves que Pérez subraya para entender el éxito de Qualitas Energy es su idiosincrasia. Con más de 400 profesionales dedicados exclusivamente a la parte industrial —desarrollo, construcción y operación de plantas—, la firma se aleja del modelo clásico de private equity que externaliza servicios. “Esta aproximación un poco más industrial es lo que nos diferencia de otros inversores con un perfil más financiero”, señala el consejero delegado, destacando que esta capacidad interna les permite leer mejor los ciclos y decidir con precisión cuándo entrar o salir de un mercado.

Esta filosofía de “entrar cuando otros salen y salir cuando otros entran” ha sido el motor de la casa desde sus inicios con Fotowatio hace 20 años. Pérez recuerda con ironía cómo en 2012, tras ganar un proyecto en Australia junto a BP, la petrolera anunció al día siguiente que abandonaba las renovables. “Esto ya lo hemos vivido hace 13 años”, comenta, sugiriendo que el actual movimiento de las Oil & Gas volviendo a sus negocios tradicionales es un guion que ya conocen y que, lejos de preocuparles, les abre paso como especialistas puros en la transición.

Qualitas Energy supo leer el mercado español cuando decidió vender una parte importante de su cartera de activos verdes en 2023. Pérez explica que en aquel momento previeron una saturación: “Teníamos una visión de que venía una ola de proyectos… que le iba a costar digerir al sistema eléctrico español”. Hoy, esa predicción se ha cumplido con precios de la energía hundidos en las horas centrales del día debido a la masiva penetración solar.

“El peor enemigo del solar es otro solar que produce a la vez”, advierte Pérez al hablar de la canibalización de precios y los curtailments o recortes físicos de producción. Este escenario de estrés financiero para muchos activos es, precisamente, lo que Qualitas busca para su Fondo VI, que tiene un tamaño objetivo de 3.250 millones de euros. El ejecutivo anticipa que los próximos 12 a 24 meses serán clave para el “reordenamiento de los mercados”, donde aparecerán oportunidades para reestructurar activos que no puedan cumplir con sus compromisos de deuda debido a los bajos precios. “Ahora es el momento donde invertir, cuando los demás no están”, sentencia Pérez, confirmando que España volverá a tener un papel relevante en su nueva cartera.

A pesar de su apuesta verde, Pérez mantiene un pragmatismo riguroso sobre las tecnologías de moda. Sobre el hidrógeno, confiesa que, tras analizar múltiples proyectos en Europa, aún no ven la madurez necesaria para invertir. Respecto al debate sobre la energía nuclear en España, es igualmente claro: “No vamos a ver nuevas nucleares instaladas en España en ningún plazo razonable”. Según el directivo, los costes y los plazos de más de una década invalidan la construcción de nuevas plantas como solución a corto plazo, aunque admite que una prórroga de las existentes obligaría a ajustar sus modelos de precios, ya que “si se extiende la nuclear, el valor de un proyecto solar o eólico baja”.

En su lugar, el fondo apuesta por la hibridación y las baterías como herramientas fundamentales para gestionar la intermitencia, una estrategia que ya han aplicado con éxito en Chile. Asimismo, destaca el potencial del biometano, tecnología en la que ya operan una de las mayores plataformas en el Reino Unido y que ven como la solución ideal para descarbonizar sectores difíciles de electrificar como el transporte marítimo.

Qualitas Energy ha recorrido un largo camino desde que nació apoyada por family offices españoles. Hoy, el 50% de su capital es institucional e internacional, contando entre sus inversores con universidades, fondos de pensiones y consultores de la talla de Mercer o Hamilton Lane. A pesar de esta globalización de su base inversora, Pérez reivindica un “cierto orgullo nacional” por haber construido desde España un referente europeo que emplea a más de 500 personas.

El directivo concluye reafirmando que su estrategia de fondos cerrados a 10 años les permite ignorar las turbulencias momentáneas y centrarse en la creación de valor real. Con el Fondo VI en el horizonte y el radar puesto en las desinversiones de grandes energéticas como Repsol, BP o Shell, Qualitas Energy se posiciona para liderar la consolidación de un sector que, según Pérez, no tiene vuelta atrás. “Nosotros estamos siempre delante de la curva”, afirma, con la seguridad de quien sabe que la transición verde no es solo una cuestión de ideales, sino la inversión más inteligente en el actual ciclo económico global.



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