
En los últimos años, Arabia Saudí se ha consolidado como uno de los inversores más activos y ambiciosos del mundo. Desde la financiación de la ciudad futurista de Neom, a orillas del mar Rojo, hasta el fichaje de Cristiano Ronaldo para el Al-Nassr y la organización de un Gran Premio de Fórmula 1 en Yeda, pasando por su desembarco en empresas occidentales como SoftBank, Uber o Telefónica, el talonario de Riad apenas ha dejado sectores sin explorar.