Faltan fontaneros en Países Bajos. El país celebró este año el Día Mundial de la Fontanería —11 de marzo— con una sensación agridulce. Si bien el número de estos profesionales ha aumentado en la última década pasando de 7.000 a 11.000 trabajadores, según los datos de la Cámara de Comercio, sigue habiendo bastantes vacantes por cubrir. Es una de las profesiones con mayor escasez a escala nacional —junto con mecánicos y electricistas—. Precisamente por este déficit, la organización que se ocupa de este gremio (Techniek Nederland, en neerlandés), se ha propuesto atraer a los jóvenes a una profesión que hoy ha ampliado sus servicios y también contribuye al cuidado del medio ambiente.
La imagen del fontanero sigue siendo en cierto modo la del artesano cualificado al que se recibe con un suspiro de alivio cuando hay una emergencia en el hogar o en una empresa. Una tubería rota, un desagüe atascado, un calentador estropeado… Una llamada, y acuden al rescate. Sin embargo, el progreso tecnológico ha provocado un giro al perfil de estos profesionales. Ahora manejan termostatos inteligentes y calderas con energía solar para generar calefacción. Instalan sistemas para reutilizar el agua de la ducha en la descarga de inodoros, y grifos electrónicos para reducir el desperdicio a base de detectar posibles fugas. Esta última es una labor en alza porque la conservación del agua es uno de los objetivos del Gobierno neerlandés que ha establecido el estándar general de uso de agua potable en un máximo de 100 litros por persona y día para 2035. Ahora se consumen 125 litros, y todos los avances del sector son bienvenidos para lograr un ahorro aproximado del 20%. El mismo baremo se aplicará a las empresas.
La transición imparable hacia un hogar más eficiente tiene aún otras ventajas añadidas: la colocación de servicios sanitarios adaptados que permiten a los ancianos vivir de forma independiente en sus hogares durante más tiempo. Dado el envejecimiento de la población, este es un sector que crecerá para los profesionales experimentados. “Son los creadores del mañana. La gente pensaba que estas habilidades perderían importancia, pero es todo lo contrario”, en palabras de Doekle Terpstra, presidente de Techniek Nederland, recogidas por los medios nacionales el pasado 11 de marzo.
Formación profesional
Para acceder a la actividad de fontanería en Países Bajos se necesita cursar la formación profesional o bien contar con certificados homologados de experiencia. En ambos casos, los profesionales tienen que estar atentos a los avances que repercutan en su trabajo y seguir formándose si no quieren perder ingresos. Porque, ¿cuánto gana un fontanero en Países Bajos? Depende de los años de experiencia así como de la complejidad de la tarea, ya que operan en viviendas particulares y proyectos de construcción, y reparan instalaciones de edificios antiguos, entre otros. El salario medio oscila entre 2.400 y 3.245 euros brutos al mes por una semana laboral de 40 horas. Los que empiezan, suelen cobrar entre 2.450 y 2.600 euros. Los especialistas, por su parte, pueden llegar a 4.000 euros mensuales, según datos de la firma de prestación de servicios JS Groep. Las vacaciones son 25 días al año y otros 13 días de reducción de la semana laboral sin que repercuta en su salario. En una casa de alquiler, el pago de la factura correrá a cargo del inquilino o el propietario del inmueble en función del contrato.
En las grandes ciudades, y en especial en el Randstad, la zona que comprende Róterdam, Ámsterdam, La Haya y Utrecht, pueden ganar entre un 10% y un 15% más que en zonas menos pobladas. Y a través de las plataformas digitales el servicio puede ascender a cientos de euros por un arreglo sencillo. “El trabajo es variado y requiere conocimientos técnicos, precisión y resolución”, asegura JS Groep en su página web. “Sin jóvenes fontaneros, Países Bajos se paralizaría literalmente”, aseguró también Doekle Terpstra durante el Día Mundial de la Fontanería, una iniciativa del consejo mundial del gremio que reúne asociaciones de más de una treintena de países.
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