
Siempre ha existido cierta creencia de que moda, diseño y comodidad están muchas veces reñidos, que hay que sufrir para presumir. Las primas Sofía y Paloma Vega-Penichet quisieron huir de esta idea y reconciliar estos aspectos en Koops, la marca de barefoot, un tipo de calzado que imita la sensación de ir descalzo, con la que superarán los tres millones de facturación en su primer año completo de actividad.
Ambas veían un destino no muy halagüeño para la salud de sus pies en la familia. “Nuestros padres vienen de una familia de 14 hermanos, todos muy altos, con unas piernas muy largas, con historial de juanetes y problemas de rodilla, de espalda…”, cuenta Sofía por videollamada. Tras indagar y buscar posibles soluciones, en el verano de 2023 se toparon con el barefoot. “Fue como descubrir algo que tenía todo el sentido: que un zapato se amolde a la forma del pie, y no viceversa”, añade. Les convenció el fondo, pero no la forma de unos zapatos que normalmente se veían ortopédicos y también ligados a prácticas como el grounding, que atribuye efectos terapéuticos al contacto directo con la tierra. “Nosotras bajamos nuestra propuesta al día a día, a la vida real, cotidiana y urbana”, comenta Sofía, que ya había cofundado otra marca de calzado años antes.
Tras analizar el mercado, las primas, de 29 años, dedicaron sus ahorros a poner en marcha el proyecto y subieron a bordo a una tercera socia, Neus Moya, podóloga infantil y divulgadora, para reforzar el diseño técnico. Al principio se centraron en el calzado infantil y presentaron su primer modelo en julio de 2024, después de frenar un primer lanzamiento en abril para poner a punto el producto. “En 24 horas habíamos agotado todo el stock que teníamos para entre cuatro y seis meses vista”, recuerda Paloma. “Creo que la gente tenía muchas ganas de ver el zapato que lanzaba Neus, que tenía una comunidad grandísima”, añade sobre el alcance de su socia en redes.
Fue el interés de las madres de sus clientes más pequeños lo que las llevó a incluir colecciones para mujer y hombre, en las que su propuesta diferencial, centrada en el diseño y conectada con la moda, gana incluso más peso. “Por eso al final estamos haciendo este rebranding en el que nos vamos a enfocar más en el adulto, sin dejar el niño”, apunta Paloma, ingeniera de formación y con experiencia en banca de inversión. Todos sus zapatos se fabrican en la península Ibérica: “En algún momento produjimos fuera y ahora nos lo hemos traído todo aquí porque creemos que tiene todo el sentido del mundo producir en cercanía”, dice sobre una decisión que facilita el proceso de desarrollo y mejora del producto.
Los primeros zapatos de Koops se compraban a través de sus redes sociales, pero hoy se pueden adquirir en su página web y, desde febrero, en unos conocidos grandes almacenes. “Nos dieron la oportunidad, aparte de estar en su marketplace, de estar físicamente con expositor propio”, cuenta Sofía. Actualmente, alrededor del 85% de las ventas provienen del comercio en línea y su principal mercado es España, al que siguen Reino Unido, Francia, Portugal y Estados Unidos.
“Hemos tenido mucha suerte y a día de hoy hemos podido autofinanciarnos”, apunta Paloma, que señala la experiencia de su prima en el sector como una ventaja a la hora de negociar con proveedores. “Y luego tener los costes tan reducidos, como ser dos personas tirando del carro, también te hace poder crecer sin necesidad de inversión [externa]. Ahora ya tenemos más oxígeno y vamos contratando”, asegura. Actualmente hay cinco personas trabajando en la empresa, contando con las tres fundadoras, y tienen externalizadas diferentes partes de la operativa.