
Hace cinco años, Jeffrey Epstein provocó la mayor reestructuración de la cúpula directiva en Apollo Global Management. Ahora, el fallecido delincuente sexual ha vuelto a poner al gigante del capital riesgo a la defensiva.
Los extensos archivos del Departamento de Justicia de EE UU sobre Epstein revelan detalles impactantes de sus intentos por acercarse a los tres fundadores multimillonarios de Apollo para hacer negocios. Esto plantea nuevas preguntas para la firma financiera cinco años después de que Leon Black cediera las riendas de la presidencia tras el escándalo desatado a causa de sus vínculos con Epstein, a quien contrató como asesor financiero de forma particular. Entonces, Apollo intentó tranquilizar a los inversores publicando un informe de un bufete de abogados externo llamado Dechert que afirmaba, tras analizar 60.000 documentos y realizar entrevistas con el personal, que no había ninguna evidencia de que Epstein “tuviera relación alguna con Apollo”.
Dispersas entre los millones de páginas de archivos publicados en los últimos meses se encuentran al menos 17 cadenas de correos electrónicos entre el pederasta y Marc Rowan, quien ahora es director ejecutivo. La información incluye referencias a llamadas telefónicas y esfuerzos para concertar cinco reuniones. Los documentos muestran que Rowan y el cofundador Josh Harris conocían bien a Epstein, ya que este intentaba acercarse a la dirección de Apollo dejando de un lado a Black, quien reconoció haber pagado a Epstein 158 millones de dólares por planificación patrimonial y asesoramiento fiscal. En 2019, cuando una investigación periodística lo destapó, las acciones de la firma se desplomaron más del 20% en menos de un mes, y los clientes expresaron su alarma.
En un momento dado de 2016, Epstein contactó con Rowan para solicitarle una remuneración por sus servicios de asesoría. En otras ocasiones, las propuestas de Epstein iban más allá de la planificación fiscal, abordando cuestiones potencialmente lucrativas sobre la estrategia futura y los clientes de la firma. El fallecido intentó que Apollo estableciera una relación con la empresa de servicios financieros Rothschild, que gestiona el patrimonio de muchas de las familias más ricas de Europa. Las comunicaciones entre Epstein y los fundadores ofrecen una perspectiva de cómo ascendió en la jerarquía de una de las firmas de inversión más influyentes del mundo, comunicándose informalmente con jefes y sus asistentes mucho después de su condena en 2008 por cargos que incluían la inducción a la prostitución de una menor. En ocasiones intentó posicionarse como confidente, solucionador de problemas, anfitrión y presentador de los fundadores de Apollo. Los registros también dejan claro que, a veces, era una persona molesta.
Pero para Apollo y Rowan, los archivos no cambian nada. Ni la firma ni el cofundador pagaron nada a Epsein y Rowan no tenía ninguna relación comercial ni personal con él, según un portavoz. “Hubo un puñado de correos de Rowan a Epstein a lo largo de 10 años, la mayoría relacionados con la programación de reuniones. Cualquier otra interacción fue limitada, esporádica y relacionada con el trabajo fiscal del señor Black”. Cuando Epstein intentó trabajar para los otros fundadores, “fue rechazado”, dijo el portavoz.
“No es una relación”
El mes pasado, el presidente Jim Zelter les comunicó a clientes y socios que, en momentos puntuales, Rowan y otros colegas “proporcionaron información a Epstein en relación con el asesoramiento fiscal que realizaba para Black”, pero que rechazaron sus otros intentos de colaboración. Rowan, de 63 años, fue aún más allá afirmando que nunca le cayó bien. “Si una relación se reduce a un encuentro en 20 años y un par de correos electrónicos sin respuesta, entonces eso no es una relación”, declaró en una conferencia de inversión de Bloomberg este mes. “Lo siento mucho. No sabía lo que Jeff estaba haciendo. Personalmente, no me caía bien por mis propios motivos. Me hizo perder el tiempo. Incluso desde la tumba, me sigue haciendo perder el tiempo”, aseguró.
Las discrepancias entre la descripción que Apollo hace de los vínculos de Epstein con la empresa y los registros del Departamento de Justicia han motivado una demanda que aspira a convertirse en colectiva en nombre de los accionistas. La reclamación asegura que la empresa los engañó y que Epstein “estuvo muy involucrado y se comunicó frecuentemente con la alta dirección”.
El mes pasado, dos grandes clientes con cerca de 27.500 millones de dólares en patrimonio gestionado por Apollo solicitaron a los reguladores federales, mediante una carta, que investigaran la aparente falta de transparencia de la empresa. En otra carta, la Federación Estadounidense del Trabajo y Congreso de Organizaciones Industriales (AFIO), la mayor federación de sindicatos laborales de Estados Unidos, cuestionó la exhaustividad de la revisión realizada por el bufete de abogados Dechert en 2021 y pidió al consejo de administración de Apollo que examinara las medidas de cumplimiento normativo de la empresa.
La postura de Rowan, resumida por su portavoz, es que “los hechos siguen siendo los mismos” y fueron ampliamente difundidos hace años. “El informe Dechert fue una investigación exhaustiva e independiente, realizada por un importante bufete de abogados internacional”. Las conclusiones a las que llegó “siguen siendo tan válidas hoy como lo eran en 2021”. Black, de 74 años, pagó a Epstein simplemente por servicios de planificación fiscal y patrimonial, según su portavoz.
El contacto de Epstein con Rowan comenzó hace unos 13 años, según los archivos, que muestran que se comunicaban por correo electrónico los fines de semana hasta 2016, a veces manteniéndose en contacto mediante llamadas telefónicas. Epstein, además, ofrecía negocios a Apollo a través de su relación con los Rothschild. En enero de ese año invitó a Rowan a su casa para reunirse con Ariane de Rothschild, directora del grupo, y Cynthia Tobiano, responsable financiera de Edmond de Rothschild. Según Apollo, Epstein no asistió.
Esto ocurrió después de que Epstein expusiera en una carta dirigida a Black su opinión de que Rothschild no contaba con suficientes productos de Bolsa para ofrecer a los clientes que tenían aproximadamente 150.000 millones de dólares en la firma, lo que lo convertía en un socio ideal para Apollo. Epstein tenía muchas razones para que a Apollo le fuera bien. Además de su relación con Black, poseía más de 250.000 acciones del grupo, según los archivos del Departamento de Justicia. Actualmente, esta participación valdría más de 27 millones de dólares.
Los correos electrónicos de Epstein a veces podían sonar autoritarios, pero también podía ser atento, como cuando invitó a Harris a un desayuno “íntimo” con Bill Gates, entonces la persona más rica del mundo. “Pensé que te gustaría charlar con él un rato, escuchar algunas de sus ideas, etcétera, solo diversión”, le dijo. Una diversión que, a la postre, le ha costado un gran dolor de cabeza a la compañía.