lunes, mayo 25, 2026

Manuel Lavín (Grupo GFT): “Tengo tres vicios: hacer deporte, comer y viajar” | Entrevistas Afterwork | Negocios

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Manuel Lavín, director ejecutivo del Grupo GFT para Europa, Reino Unido y Polonia y máximo ejecutivo de la firma en España, nació en Madrid hace 52 años. Tras una etapa en banca de inversión en Londres, volvió para montar una empresa tecnológica en plena ebullición de la TDT y de los contenidos retransmitidos por cable. Al final, el gigante alemán de transformación digital y soluciones basadas en inteligencia artificial GFT, que cuenta con 12.000 empleados en 20 países y cotiza en el SDAX, adquirió su compañía y lo integró como directivo en una relación laboral que ya dura doce años. Casado, tiene tres hijos de 15, 14 y 12 años.

Pregunta. [En el momento de esta entrevista], en El País llevamos en portada una noticia titulada: Mythos, el nuevo modelo de IA de Anthropic, desata la alarma mundial. ¿Hasta qué punto la seguridad de las compañías se puede ver amenazada por la IA?

Respuesta. Si miramos atrás, la IA está siendo revolucionaria. Decir que un modelo lo es más que otro… los matices son complicados, es un mundo de grises. Se decía que los primeros modelos de OpenIA con ChatGPT iban a ser un riesgo porque ya detectaban brechas de seguridad. Probablemente se descubrirán más brechas, pero creo que se están poniendo en marcha bastantes medidas para que se cubran. Este tema está en la mesa de todos los comités de dirección. Sí, va a tener impacto, pero dentro de seis meses probablemente llegará otro modelo que diga algo parecido.

P. ¿Qué lugar ocupa en su vida la tecnología?

R. Juega un rol importante. Mis hijos me han salido muy tecnólogos, les gustan los temas STEM, todo lo que tiene que ver con la ciencia. Han estado viviendo con mucha pasión el lanzamiento del Artemis 2. El pequeñajo estuvo investigando entre las diferencias entre cohetes, en cómo iba a ser el módulo para el futuro alunizaje…

P. ¿Cómo llevan el tema de los móviles en casa?

R. Lo llevamos bastante controlado. Intentamos ser bastante analógicos, el pequeño no lo tiene, la niña de 14 lo tuvo, porque estuvo un año viviendo en Inglaterra, pero ahora no lo utiliza y el mayor lo usa con bastantes restricciones. Las nuevas generaciones estudian mucho online conectados por Whatsapp. El flujo de información de forma tan intensa no es bueno, y se está viendo que se reduce la capacidad de concentración.

P. ¿Tiene tiempo libre?

R. Siempre he intentado buscar el work life balance pero es complicado. Para mí el entorno familiar y personal es sagrado, y eso lo intento cuidar. Entre semana el 90% de mi energía está dedicada a la empresa, pero cuando llega el fin de semana o fiestas intento centrarme en el entorno familiar, personal y de amistad. Acabo de cancelar mi asistencia a un evento que tenemos en Alemania en junio porque coincide con la graduación de mi hijo. Si no consigues tener un buen equilibrio entre ambos mundos, la capacidad de tomar decisiones se resiente y físicamente se nota.

P. ¿Qué hace los fines de semana?

R. Cada vez que podemos salimos de Madrid, nos vamos al campo, a Extremadura. Somos muy deportistas, salgo mucho en bicicleta de montaña con mi mujer y mis hijos empiezan a aficionarse.

P. ¿Eléctrica o normal?

R. Ambas, pero reconozco que a partir de los 50 la eléctrica viene muy bien. Te permite hacer tiradas mucho más largas y llegas vivo. También jugamos mucho al golf en familia, juego mucho con los niños. Para mí es una experiencia única tener dos horas y media, si haces 9 hoyos, o cinco horas si haces 18, de dedicación exclusiva de tus hijos, sin distracciones.

P. ¿Viajes?

R. Tengo tres vicios, hacer deporte, comer y viajar. El último lo hemos hecho a Costa Rica esta Semana Santa. Un road trip a la aventura visitando parques naturales, volcanes, playas… desconexión absoluta. Hemos ido bastante a África, los niños han aprendido a disfrutar y apreciar la naturaleza, se han concienciado bastante.

P. ¿Qué le gusta comer?

R. De todo. Me gustan los arroces, la especialidad de mi casa es arroz con presa ibérica. Con mi mujer hago excursiones gastronómicas. Me gusta mucho la zona de Ribera del Duero, hace poco estuvimos en la bodega de Pago de Carrovejas y en su restaurante Ambivium. Es preciosa y nos trataron fenomenal.

P. Parece una persona calmada, ¿qué tal lleva el estrés?

R. He aprendido a disociar el entorno personal y profesional. No puedes llevar contigo la tensión todo el tiempo. Los problemas al final tienen solución, tienes que buscarla y afrontarla. Cuando llego a casa pienso que hay un arbolito en el que dejo los problemas. Cuando salgo por la mañana, los cojo y me voy a trabajar.

P. ¿Qué proyectos le quedan por hacer?

R. Terminar con el proyecto de la familia, que nunca acaba, y menos ahora que mis hijos pasan a la adolescencia. Espero que puedan dedicarse a estudiar lo que quieran y ponerles en el buen camino. Y en segundo lugar hay una cosa que hablo mucho con mi mujer, que es escalar la segunda montaña. Tenemos que construir esa segunda montaña juntos, cuando los niños estén en la universidad y nosotros estemos en una fase vital más allá del trabajo. Ahí los ámbitos que se abren son varios, me gustaría seguir formándome. Mi vocación frustrada es la biología marina. También me gustaría dedicar tiempo a temas centrados en las personas, temas sociales, agrotecnología, tecnología agraria sostenible.

P. ¿Qué le preocupa si piensa en el futuro?

R. En este contexto es difícil de responder. Una pregunta que me ocupa es cómo va a absorber el mundo el impacto de la IA. No tengo claro que el mundo esté preparado. Soy una persona de naturaleza optimista, creo que las revoluciones tecnológicas e industriales han sido para mejor, pero tenemos, como sociedad, que adaptarnos.

P. ¿Se considera una persona feliz?

R. Sí, soy muy afortunado.

Puede consultar el resto de entrevistas de esta sección aquí.



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