Comprobar la pérdida de tiempo que conllevaba el desarrollo de materiales para tratar a una persona con daño neuronal fue el punto de partida de Íñigo Fernández de Piérola, neuropsicólogo de profesión, para crear NeuronUP. Trabajaba en un despacho con su madre, también psicóloga, y veía cómo pasaba mucho tiempo buscando y desarrollando materiales para tratar a pacientes con daño neuronal (esclerosis, Alzhéimer, ictus…). “Parte de la terapia se basa en trabajar con fichas que repiten hasta que se las aprenden. Modelos que tenía que buscar con cada paciente. Miré si había algún tipo de repositorio y no existía. Pensé que quizá sería buena idea construir uno”, explica Fernández de Piérola. Dicho y hecho, aunque no fue tan rápido como suena.
Su idea empezó con la búsqueda de datos y la construcción de estas fichas de la mano de neuropsicólogos que luego eran digitalizadas por informáticos. Su primer modelo lo presentó en 2012 y enseguida tuvo un cliente, un centro para personas con enfermedades mentales en Mondragón (Bilbao). Un movimiento que no hizo despegar a la empresa ya que, como comenta su fundador, esta tardó en coger tracción. De hecho, en 2015 las ventas eran escasas y tuvo que despedir a dos personas de las nueve que tenía en plantilla. “Tenía una deuda inicial de 300.000 euros que había pedido a un banco en un crédito personal. No sabía ni lo que era un préstamo de Enisa”, expone. Pero su travesía en el desierto acabó el año de la pandemia. “Hasta entonces el producto había que enseñarlo presencialmente, hasta que se impuso la digitalización. Las ventas eran por videoconferencia y no se perdía el tiempo en viajar. Crecimos un 40%”.
Esta tecnología, según Fernández de Piérola, tiene su principal ventaja en la optimización del tiempo para neuropsicólogos, terapeutas ocupacionales o logopedas. Pero también en la evaluación y el seguimiento de los pacientes. Actualmente la usan más de 7.000 profesionales de la salud que han tratado a más de 200.000 usuarios, con una media de seis millones de ejercicios mensuales.

Presente en más de 3.000 centros, entre sus clientes aparecen nombres como los hospitales Quirón, Sanitas, la Universitaria de Navarra o el hospital madrileño Ramón y Cajal. También están en las residencias de mayores de Caser o Vitalia, en centros de día o en la mayoría de los centros de Alzhéimer de España.
Con sede en Logroño y 90 empleados en plantilla entre sanitarios, informáticos, matemáticos o comerciales, su facturación en 2025 fue de tres millones de euros, con aspiraciones de doblar esta cifra en el presente ejercicio. Con el 70% del volumen de negocio en España, el resto se reparte entre México, Brasil, Portugal, Francia e Italia, aunque en ocasiones llegan pedidos desde países como Australia o Mozambique.
Hasta 2024 no quisieron acudir a rondas, “lo pasamos tan mal que cuando nos empezó a ir bien no queríamos, pero luego entendimos que las necesitábamos para crecer”, concreta. En ese año y a través del fondo Moira Capital Partners obtuvieron una inyección de 7,6 millones de euros.
Tienen diversos proyectos, como la puesta en marcha de un sistema de evaluación para después diseñar estrategias de tratamiento en un entorno digital. Además, este año han lanzado la NeuronUp Academy, en la que se ofrecen formaciones en forma de microcredenciales para especializar a psicólogos en disciplinas de la neuropsicología. También han implementado con la Universidad Loyola de Guatemala un proyecto para tratar y mejorar el desarrollo cognitivo en niños en riesgo de exclusión. En paralelo, llevan a cabo un trabajo de prevención del deterioro cognitivo en distintos ayuntamientos de Andalucía.