sábado, marzo 28, 2026

Viajar en tren por Alemania se ha convertido en una odisea | Carta del corresponsal

Share



Viajar en tren por Alemania hace tiempo que dejó de ser algo placentero para convertirse en una fuente de estrés y de enfado por los constantes retrasos, cancelaciones, averías, obras en las vías y el mal estado de muchos vagones que obliga a cerrarlos por falta de electricidad o por un sistema de aire acondicionado averiado por no estar preparado para hacer frente a un periodo largo de altas temperaturas. Es tema recurrente en las conversaciones donde la gente relata con frecuencia cómo perdieron conexiones o cómo no lograron llegar a algún sitio porque su tren fue cancelado. “Yo no necesito que la Deutsche Bahn (DB) me invite a un café. Lo único que pido es que cumpla con el servicio que he pagado”, se quejaba a la revisora un pasajero enojado, que le ofrecía un café gratis en un tren que había salido con retraso de Berlín.

Conscientes del agrio ambiente, el operador ferroviario intentó mejorar su imagen el pasado otoño con una serie de vídeos protagonizados por la famosa cómica alemana Anke Engelke sobre el día a día de sus trabajadores —burlándose de los retrasos, baños fuera de servicio y demás problemas—, para mostrar también, en clave de humor, todo lo que sufren sus empleados. Pero la campaña difundida por sus redes sociales se convirtió también en objeto de duras críticas cuando se filtró a principios de año que costó más de siete millones de euros. Desde la empresa de los ferrocarriles alemanes se afanan en pedir paciencia, ya que no esperan que hasta 2029 se pueda alcanzar una tasa de puntualidad de al menos el 70%. De momento, el pasado mes de octubre se registró un nuevo mínimo histórico con un 51,5% y de media, el pasado año, se situó en el 60,1%. Para este año esperan una puntualidad del 60%.

Esto supone también un duro golpe para sus finanzas. La DB informó recientemente que pagó el año pasado más de 156 millones de euros en indemnizaciones por retrasos y cancelaciones —a partir de 60 minutos de retraso el pasajero tiene derecho a la devolución del 25% del precio de su billete y a partir de 120 minutos, del 50%—, la suma se ha triplicado con respecto a ‌2019. Pero ¿cómo se ha llegado a este punto? “Tenemos una red ferroviaria en mal estado, cambios de vía averiados, puestos de mando de la época del Imperio, demasiada burocracia y un aparato administrativo demasiado grande”, explicaba hace unos días su presidenta, Evelyn Palla, en una entrevista en Der Spiegel.

Inversión millonaria

Ahora se espera una década de obras. El Estado alemán va a invertir una cifra récord de 23.000 millones de euros este año para mejorar las infraestructuras, después de años de abandono. Solo cuando se haya completado la rehabilitación de las 40 líneas principales del país y la infraestructura ya no sea tan propensa a las averías, se podrá esperar una mejora significativa. Especialmente problemático es el elevado tráfico en las grandes estaciones de Múnich, Berlín, Colonia y Hamburgo. Estos denominados nodos están todos a una capacidad de más del 100%, por lo que si un tren no puede continuar su marcha por una avería se producen grandes atascos.

Por si esto no fuera suficiente, a mediados de febrero dejaron de funcionar decenas de escaleras mecánicas en todo el país. Berlín es la ciudad más afectada con 35 escaleras fuera de servicio solo en su estación central, el lugar con mayor volumen de todo el país, con más de 300.000 viajeros al día. Tras varios incidentes en el que las escaleras se detenían o incluso retrocedían, la DB decidió detener el servicio de todas las que tenían el mismo sistema por precaución. Lo que comenzó como una broma sobre “otra cosa más” que no funcionaba, se convirtió en algo más grave. Se trata de unos engranajes defectuosos en la transmisión de las escaleras que nadie sabe cuándo se solucionará, ni siquiera el fabricante, Kone, lo sabe, aunque desde la DB explican que están en ello y que algunas ya se han reactivado entretanto.

Para aliviar ligeramente el problema, más de 40 empleados trabajan en turnos en la estación central de Berlín para ayudar a subir o bajar las maletas. Muy poco para una estación con cientos de miles de pasajeros, que ahora, además de armarse de paciencia, necesitan estar en forma.

Puede consultar otras cartas de esta sección aquí.



Source link

Table of contents [hide]

Read more

Local News