
Rutas de navegación bloqueadas, piratería, buques encallados, cierre de puertos por alerta sanitaria, terrorismo, huracanes… son solo algunas de las olas gigantes que ha surcado el sector del transporte marítimo en los últimos años. El bloqueo del estrecho de Ormuz es solo el último de varios episodios extraordinarios que las navieras se han visto obligadas a integrar en su funcionamiento cotidiano. La eficiencia por el control de costes ha cedido el paso a la eficiencia basada en la resiliencia de la logística marítima, con avances en digitalización, seguimiento de buques, prevención de riesgos y cláusulas contractuales adaptadas a una amplia gama de responsabilidades en cadena. La evolución se ha forjado a golpe de crisis.