martes, mayo 12, 2026

Viajar sin pasaporte, sin tarjeta de embarque y sin llave de hotel: los viajes fluidos con los que sueña Amadeus | Negocios

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Prepárese para ser escaneado. Viajar sin tarjeta de embarque, cruzar una frontera sin pasaporte o entrar en la habitación de un hotel sin llaves ni tarjetas está cada vez más cerca. Las empresas tecnológicas sueñan con facilitar esos “viajes fluidos” gracias a la biometría, que identifica inequívocamente a las personas basándose en su biología individual. Y quien controle la mecánica biométrica controlará una parte importante de la experiencia de los futuros turistas, convirtiéndose en un proveedor clave para los operadores de las infraestructuras (y los gobiernos).

Bajo ese razonamiento de negocio se ha colocado Amadeus, la muy rentable tecnológica de soluciones para el sector (traduce a beneficios más del 20% de sus ventas) fundada en 1987 por cuatro aerolíneas europeas, Iberia entre ellas. La pasada semana la compañía realizaba un anuncio que quizá sea determinante para su futuro: quiere comprar, por 1.200 millones de euros, la empresa más importante del continente en biometría e identidad, la francesa Idemia Public Security (IPS). En 2024 ya había adquirido la portuguesa Vision-Box, especializada en biometría para controles fronterizos, y ha implantado ya sus soluciones en algunos aeropuertos, como el de Narita (Japón).

Luis Maroto, su consejero delegado, explicaba en un encuentro con analistas posterior que la adquisición es “estratégicamente importante” porque, además de su plataforma tecnológica, IPS les aportaría “una cartera de clientes global fuerte”, sobre todo en Estados Unidos y Asia, que complementaría a lo que ya poseen. La biometría, entendida como el control de accesos, la identificación y las soluciones de datos que lleva aparejada, es, para el directivo, un componente esencial de su negocio que, cifró, les permitirá ahorros de 50 millones anuales en el medio plazo.

No todo el mundo es tan entusiasta respecto al futuro del grupo. Es cierto que Amadeus viene de completar un 2025 bueno: ingresó más (un 6%, 6,517 millones de euros), ganó más (1.758 millones, con un 8% de avance) y sus plataformas tecnológicas ayudaron a sus clientes a tramitar más reservas (484 millones). Pero el mercado percibe algunas amenazas sobre su posición competitiva. Sus acciones fueron de las más castigadas en la Bolsa en 2025, y en 2026 acumulan un retroceso adicional de casi un 20%, al hilo de lo que le está pasando a otros proveedores de software amenazados por las empresas nativas de IA, según recuerdan la media docena de expertos consultados.

Jaime Sicilia, de Singular Bank, explica que, por más rentable que sea su GDS, el sistema de Amadeus que conecta a proveedores de viajes con las agencias para hacer reservas en tiempo real, el nuevo estándar tecnológico que ha creado IATA permite a las aerolíneas vender “con más control sobre contenido, personalizar precios, generar ofertas atractivas y personalizadas, y evitar fees [pagos] del GDS, aunque no sustituirlo del todo”. Las propias aerolíneas están intentando canalizar el negocio directamente y empresas basadas en IA o de fuera del sector, como Google Flights, “podrían añadir competencia”, según este experto. El analista de mercados Franco Macchiavelli va por el mismo camino. Con la biometría, Amadeus quiere controlar la cadena completa de los procesos por los que pasarán los viajeros. Hasta ahí, todo encaja. “El problema parece estar en que el mercado no acaba de comprar al 100% esa tesis. El valor de las acciones tocó techo a mediados de 2025 en 74 euros y desde entonces acumula una caída superior al 30%. Tras el anuncio de la mayor compra de su historia, el precio ni se ha inmutado. Esto invita a preguntarse qué hay detrás”. Y cree que la biometría quizá no pueda eclipsar el hecho de que su sistema GDS “lleva años bajo presión”, porque aerolíneas como Iberia, Lufthansa o KLM se inclinan a usar el estándar NDC. “Amadeus parece estar adaptándose, pero su modelo de ingresos podría tener los días contados en su forma actual. Eso hace que la biometría no solo sea una apuesta de futuro, sino también una huida hacia adelante”.

Hay otro motivo que rebaja el entusiasmo, y son las dificultades regulatorias, que podrían ralentizar los crecimientos de beneficios y márgenes que espera tener gracias a la adquisición. Hace unos meses, la Agencia de Protección de Datos multaba a Aena con 10 millones de euros por identificar con reconocimiento facial a los pasajeros de ocho aeropuertos españoles, y un año antes la empresa World, cofundada por Sam Altman, había tenido que parar las lecturas de iris en una treintena de centros comerciales del país por el mismo motivo. Son solo dos ejemplos que ilustran las dificultades con las que se puede encontrar esta tecnología. La custodia de los datos puede hacer que, por ejemplo, un país no quiera ceder activos sensibles sin condiciones especiales a las empresas. Igualmente plantea riesgos para la privacidad y el control ciudadano. Pero aquí, de nuevo, hay quien ve la botella medio llena: “El mercado va hacia este tipo de reconocimientos faciales para mejorar el tránsito en los aeropuertos”, opina Luis Padrón, de GVC Gaesco. Algo que no solo notarán los pasajeros: además de menores tiempos de espera y la eliminación de cuellos de botella en horas punta, el reconocimiento facial o con huellas permitiría rediseñar terminales eliminando barreras físicas y reforzaría la seguridad.

Guerra en Irán

Nikola Egia, analista de Kutxabank Investment, añade otro riesgo más a corto plazo: el conflicto de Oriente Próximo. “Aunque su exposición es baja, entre el 7% y el 9% de las ventas, hay muchas cancelaciones de vuelos y se anuncian más restricciones por falta de queroseno”, algo que ha ralentizado el crecimiento de ingresos en el primer trimestre, según los datos presentados el pasado viernes, que aún así fueron mejores de lo esperado por algunos analistas.

A medio y largo plazo los números sonríen. El tráfico mundial podría crecer, según las previsiones del sector, un 3,8% cada año, lo que duplicaría el tránsito en las próximas dos décadas, hasta los 8.000 millones de viajeros. Amadeus, cree Iván San Félix, de Renta 4, ha demostrado siempre ser tecnológicamente superior en su sector. “Evidentemente, la amenaza es importante, pero como líder lleva años invirtiendo en IA y, si se atiende a la historia, ha sido capaz de mantener esa hegemonía tecnológica”. Él es moderadamente optimista con la compañía. El tiempo dirá si Amadeus está lo suficientemente protegida para afrontar lo que está por llegar.



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