lunes, marzo 16, 2026

Alerta roja en Oriente Próximo: cómo proteger a mis empleados | Negocios

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La presencia de las empresas españolas en la zona de guerra es abundante, pues muchas de ellas abordaban procesos de expansión en torno al golfo Pérsico antes del ataque de Estados Unidos e Israel a Irán. El caso de hoteleras como Barceló, Meliá o Riu, energéticas como Naturgy o Iberdrola, firmas de infraestruturas como Acciona y Técnicas Reunidas o de defensa como Indra. Sin embargo, sus plantillas en Oriente Próximo no son tan abundantes como las de otras áreas geográficas en las que operan. Acciona es una de las que más empleados tiene en Emiratos Árabes Unidos (EAU), Arabia Saudí, Qatar y Omán, con 5.592. Otras como Indra solo reportan datos globales de sus trabajadores en Asia, Oriente Próximo y África, donde son un total de 2.152.

Todas ellas se han visto obligadas a echar mano de sus protocolos de seguridad desde el ataque orquestado el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel a Irán, que como represalia no ha dejado de lanzar misiles y drones sobre los países del Golfo desde entoncesen represalia, con especial incidencia en EAU, Baréin, Qatar y Kuwait.

“En los 11 primeros días de contienda, EAU había interceptado 1.600 misiles y drones sobre su territorio”, señala José Canals, director general de operaciones en Mediterráneo, Oriente Próximo y Asia de Barceló Hotels Group, al teléfono desde Dubái, donde no han sufrido daños ni materiales ni personales y las autoridades les informan convenientemente. “No hay sirenas ni nada. Cuando se produce un ataque se recibe una alarma en el móvil y seguimos las recomendaciones de las autoridades, que son: ponerse a cubierto, alejarse de las ventanas y acudir a las plantas bajas. Nosotros tenemos sótanos, con dotaciones de agua y fruta por si acaso”, explica el ejecutivo, que refiere unos días duros el pasado fin de semana porque algunos drones sortearon el escudo antimisiles de la ciudad.

“Pero luego te acostumbras a escuchar explosiones que el escudo incercepta. Y se dan dos situaciones: hay vida normal en restaurantes y comercios [extremo que confirma Tendam, con 107 tiendas franquiciadas en el Golfo y sin personal propio], la gente sale a pasear a las 6.30 horas de la tarde cuando rompe el ayuno del Ramadán, pero cuando llegas al hotel puedes encontrar a 50 personas durmiendo en el sótano por miedo”, prosigue Canals.

En Arabia Saudí la situación es más tranquila, “de normalidad”, sostiene Santiago Íñiguez, presidente de IE University, con oficina en Riad, donde trabajan 15 personas, además de en Dubái (3) y representación en Líbano. Al ser Ramadán, las actividades educativas se ponen en suspenso y eso evita los viajes de profesores o personal del staff, dice.

Los protocolos de seguridad de las empresas españolas incluyen una monitorización permanente de las zonas de riesgo para tomar medidas preventivas como las expatriaciones, seguros especializados para proteger a las plantillas y una colaboración estrecha con las autoridades locales. Un portavoz de ACS, sin presencia en Oriente Próximo tras la venta de Cobra en 2021 porque “no desarrolla habitualmente actividades en países inestables o con elevado riesgo geopolítico”, indica por correo electrónico que, en entornos más complejos, realizan un seguimiento continuo de la situación en coordinación con la dirección local y corporativa, apoyándose en las fuentes oficiales y manteniendo contacto permanente con los profesionales desplazados.

Barceló, con 840 empleados en sus seis hoteles de Dubái, Baréin, Omán y Sharjah, empezó a repatriar la semana pasada a sus trabajadores europeos y sus familias. En la zona permanece el equipo directivo y los directores de los establecimientos. José Manuel Galafate está al frente del hotel de Bahréin, “un país más impactado que EAU”, pero donde la actuación gubernamental aporta seguridad, subraya, al igual que la diplomática. Galafate describe un estado de intranquilidad permanente, aunque sin mucho miedo. Y eso que ha visto cómo los misiles impactaban en hoteles de otras empresas. “Estamos tomando medidas para que el personal y los clientes estén seguros y proporcionando mucho apoyo moral”, dice Galafate, tranquilo por haber podido “sacar a la familia de Baréin al tercer día de guerra vía Arabia Saudí y después de tres intentos”.

Aunque la compañía no contaba con un protocolo específico de actuación ante la explosión de bombas, respondió inmediatamente. En conexión permanente con la plantilla, el equipo de riesgos y la dirección corporativa en España, Barceló ha trazado un plan con tres escenarios para salvaguardar a sus empleados. “La actividad ha caído entre 60 y 70 puntos. Si no hay cambios, vamos a cerrar temporalmente los hoteles, como haremos en unos días en Baréin, o a reducir al mínimo los servicios. Haremos que el personal, mayoritariamente indú, pakistaní, blangladesí y filipino, se coja vacaciones o reducciones de jornada para intentar que el drama sea el menor posible y que no pierdan el empleo, pues cuando les das de baja pierden el permiso de residencia y tienen que salir del país”, señala Canals.

IE University ha tenido que activar su protocolo de seguridad surgido a raíz de la covid para los viajes. Cuando estalló el conflicto tenía personal y alumnos en Abu Dabi y Qatar, a los que repatriaron a través de Arabia Saudí y Omán, pues el espacio aéreo de EAU estaba cerrado. El estallido de la guerra también pilló a algunos trabajadores de Moeve en tránsito hacia el sudeste asiático y China en el Golfo (donde no tiene oficinas). Fueron desviados a rutas alternativas, pero quienes estaban allí tuvieron que esperar a la reapetura del espacio aéreo para salir, según fuentes de la compañía, que hace una evaluación de riesgos individualizada para los viajes en la zona y cuenta con una aplicación para monitorizar a sus equipos y conocer en tiempo real dónde se encuentran.

Evaluación

Estos protocolos también incorporan planes de evacuación del personal, que se suelen coordinar con las embajadas y la policía o las fuerzas de seguridad locales. E incluyen apoyo médico y psicológico a los afectados. En algunas compañías la respuesta de seguridad pasa por activar el teletrabajo inmediatamente, como ha hecho Banco Sabadell con los tres empleados de su oficina de Dubái. Y, por supuesto, por limitar los desplazamientos a las áreas de conflicto.

Son contadas las firmas españolas que detallan sus protocolos. De las 17 empresas contactadas para este reportaje con presencia en el golfo Pérsico, apenas cinco han respondido a este periódico. Algunas, como BBVA, se limitan a contestar por correo electrónico: “Mantenemos contacto permanente con nuestros empleados en la región afectada, que están siguiendo las indicaciones de las autoridades locales y de las representaciones diplomáticas competentes. Se continúa monitorizando el desarrollo de los acontecimientos y se mantiene la continuidad operativa de acuerdo con los protocolos internos establecidos”. La entidad tiene solo tres empleados en EAU, pero 94 en Chipre y 21.725 en Turquía.



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