sábado, marzo 7, 2026

El textil turco está en horas bajas | Carta del corresponsal

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Turquía ha sido tradicionalmente una potencia del textil. Importantes marcas europeas y locales producían en territorio turco para todo el mundo. Pero la llamada China de Europa sufre la peor crisis de las últimas tres décadas: en 2025 sus exportaciones supusieron por primera vez menos del 3% del comercio mundial de ropa y, después de tres años de contracción, se quedaron en poco más de 14.000 millones de euros, casi un cuarto menos que en 2022.

A finales de 2025, uno de los patronos de la industria, Abdullah Kigili, dio la voz de alarma: “Nos espera un inmenso desastre. El Estado ha abandonado al textil”. El problema es que los intereses del sector y las políticas económicas del Gobierno van por caminos divergentes. En los cuatro últimos años, la inflación ha fluctuado entre el 30% y el 64%, según cifras oficiales —economistas independientes creen que ha llegado a ser muy superior—, es decir, los costes para los empresarios y los trabajadores se han disparado. Esto ha obligado a que el Ministerio de Trabajo decrete ajustes del salario mínimo, que se ha multiplicado por cinco en los últimos cuatro años hasta las 28.075 liras (y aún así sigue siendo inferior al coste medio de un alquiler en Estambul). Traducido a euros, en este periodo, el salario mínimo ha pasado de 366 a 540 euros.

El equipo económico del Gobierno, designado en 2023 para poner orden en las desmadradas políticas monetarias fomentadas por el mismo Gobierno, ha impuesto un programa de desinflación que ha elevado cuantiosamente los tipos de interés, lo que ha puesto fin a la financiación barata de las empresas. Y también ha sostenido el tipo de cambio de la lira turca para evitar importar más inflación, lo que ha dañado la competitividad de los precios de las industrias exportadoras.

El resultado: sólo el año pasado, cerraron más de 4.500 empresas textiles en Turquía, incluidas gigantes como 3F Tekstil, que producía para Zara y Mango, y que ha sido incapaz de refinanciar sus deudas. Unas doscientas compañías turcas, entre ellas grandes empresas como Ulusoy y LC Waikiki, han deslocalizado su producción a Egipto, donde los costes son menores.

Otro hecho golpeó duramente al sector hace poco más de un año: la caída de la dictadura en Siria en diciembre de 2024 hizo que parte de los refugiados de ese país iniciasen la vuelta a casa tras 14 años de guerra civil. De los tres millones de refugiados sirios que había en Turquía hace un año, 578.000 han regresado, según el Ministerio de Interior. Y, en su mayoría, quienes vuelven son hombres jóvenes, en su mayoría empleados por las factorías textiles, en muchos casos pagándoles por debajo del salario mínimo. Las provincias con mayor presencia de refugiados y de las que se ha ido un mayor número de sirios son Estambul y Gaziantep, que son los mayores centros de producción textil del país.

Lamentos

En octubre, Mehmet Emin Ince, presidente de una organización empresarial de Gaziantep, lamentaba que sólo la industria zapatera de la provincia ha perdido 10.000 empleados sirios, es decir, uno de cada ocho de sus trabajadores. Y la asociación de comerciantes textiles provincial también se quejaba de que muchos talleres de confección están en peligro.

Hasan Baran Uçaner, secretario general de la Cámara de Comercio de Gaziantep, reconoce estos retos, que se unen a los efectos del terrible terremoto sufrido hace tres años. Pero relativiza la marcha de empresas a Egipto: “Lo que estamos escuchando de los que se fueron es que, si bien tiene grandes ventajas desde el punto de vista de los costes, también tienen problemas en cuanto a la mano de obra y su formación”. Por eso apuesta por enfocarse en cierto productos —la provincia es líder mundial en producción de alfombras hechas a máquina— y en aprovechar las ventajas de su situación como puerta de Oriente Próximo: “En cuando Siria empiece a despegar, Gaziantep jugará un papel muy importante tanto en la reconstrucción como en el comercio. El empresariado tiene gran experiencia en el comercio regional y buenos reflejos para cambiar de destino cuando la situación lo requiere, y eso lo pueden aprovechar empresas de otros lugares si se alían con nosotros”.

Puede consultar otras cartas de esta sección aquí.



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