domingo, marzo 15, 2026

Jens Stoltenberg, ex secretario general de la OTAN: “Seguro que los miembros de la Alianza permaneceremos unidos para protegernos mutuamente” | Negocios

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Jens Stoltenberg (Oslo, 66 años) es el político noruego más importante de su generación. El actual ministro de Economía acaba de salir de un comité para debatir los Presupuestos Generales. Su partido, el Partido Laborista de Noruega, ganó las elecciones de septiembre, pero gobierna en coalición con el bloque rojo, los partidos de izquierda. Toca negociar. Desde su despacho, en un imponente edificio de interior austero, en el centro de la capital, observa las obras de reconstrucción de la cercana oficina del Primer Ministro. El inmueble quedó muy dañado por el atentado terrorista de 2011, que acabó con la vida de 77 personas, la mayoría jóvenes que estaban en un campamento de las juventudes laboristas, en la isla de Utoya. Entonces, Stoltenberg era el jefe del Gobierno. El atentado le afectó profundamente. Cada verano vuelve a Utoya a rendir homenaje a las víctimas.

Fue en 1993 cuando el político se convirtió en ministro por primera vez. Después ocupó el cargo de ministro de Economía, entre 1996 y 1997, y luego fue Primer Ministro en dos periodos: 2000-2001 y 2005-2013. Tras dejar la política nacional, ocupó el cargo de secretario general de la OTAN durante una década (2014-2024). Al inicio de su mandato, Rusia se anexionó la península de Crimea e inició la toma de control del este de Ucrania.

Cuando todo apuntaba a una plácida jubilación, Stoltenberg, incombustible, aceptó la propuesta de volver a ser ministro de Economía, bajo la candidatura de Jonas Gahr Støre. Su regreso fue clave para que los socialdemócratas noruegos se recuperaran en las encuestas y se alzaran con la victoria.

Pregunta. ¿Cuál es la posición de Noruega respecto a la guerra de Irán?

Respuesta. La guerra siempre es horrible. La gente muere, se destruyen hogares y se pierden grandes valores. Una pequeña economía como la nuestra se ha beneficiado durante años de los periodos de paz y estabilidad, junto con el respeto al orden jurídico internacional. Ahora vivimos en un mundo cada vez más inseguro. Lo hemos visto en los últimos años con la guerra de Ucrania, y ahora lo vemos aún más con el conflicto en Oriente Próximo.

P. ¿Cuánto afectará la guerra a la economía de Noruega? Como gran exportador de petróleo, ¿sacarán provecho de las subidas del precio del crudo?

R. No está claro que nos vaya a beneficiar el encarecimiento del petróleo. Ahora Noruega tiene una gran exposición a los mercados financieros internacionales, a través de nuestro fondo soberano. Las caídas de las Bolsas nos están perjudicando más de lo que nos beneficia la subida del barril de crudo.

P. ¿Apoya usted las decisiones de España contra la guerra, prohibiendo al ejército estadounidense utilizar las bases españolas para nuevos ataques en Oriente Medio?

R. El ataque a Irán no tiene base en el derecho internacional. Noruega ha pedido a todas las partes que muestren moderación y retomen cuanto antes el diálogo diplomático para encontrar una solución al conflicto. Además, Noruega ha condenado claramente la brutal violencia del régimen iraní contra su propia población, y compartimos la preocupación por el programa nuclear iraní.

P. ¿La Alianza Atlántica atraviesa uno de sus peores momentos desde su creación en 1949?

R. Hay importantes desafíos en la relación transatlántica. Pero, a la vez, hay que reconocer que Europa está haciendo un esfuerzo como no se veía en décadas para garantizar su propia seguridad. La mayoría de los socios de la OTAN redujo su gasto militar tras el fin de la Guerra Fría. Pero ahora todos lo están aumentando. Siempre ha habido algunas diferencias entre los aliados. Estoy seguro de que permaneceremos unidos para protegernos mutuamente.

P. ¿España también está haciendo esos esfuerzos?

R. Sí, por supuesto. El Gobierno de Pedro Sánchez está incrementando su gasto en defensa. Tuve el placer de colaborar muy bien con él durante mi periodo en la OTAN. España también fue anfitriona de la primera cumbre de la OTAN después de la invasión de 2022, una reunión importante para apoyar a Ucrania y para reforzar nuestra propia defensa.

P. La guerra de Ucrania lo cambió todo…

R. Los aliados han dedicado muchos esfuerzos a ayudar a Kiev y a rearmarse. En solo seis años, el gasto de Noruega en defensa ha aumentado casi un 60%. Gran parte de este gasto va directamente a apoyar a Ucrania. Junto con Alemania, somos el país que más contribuye. Estoy muy orgulloso de que una de las primeras medidas que tomé como ministro de Finanzas fuese triplicar el apoyo militar a Ucrania. Asignamos alrededor de 7.300 millones de euros anuales en 2025 y 2026.

P. Contar con el fondo soberano [un vehículo financiero con activos valorados en casi dos billones de euros] es una importante ayuda…

R. Así es. El año pasado, financiamos casi el 25% del gasto público gracias al dinero que retiramos del fondo. Pero lo importante de este flujo de caja es que sea sostenible. Sacamos recursos del fondo cumpliendo estrictamente con las reglas que nos marcamos hace 25 años, cuando asumí el cargo de primer ministro, de que el importe no puede ser de más del 4% del total [unos años después se bajó al 3%]. Eso es lo que esperamos que pueda rentar el fondo, por encima de la inflación, a lo largo del tiempo.

P. España ha anunciado la creación de un fondo soberano

R. Lo he oído, pero no conozco los detalles. Lo que tengo que reconocer es el liderazgo y la visión de Pedro Sánchez, a quien conozco bien desde mi mandato al frente de la OTAN. La economía española se ha desarrollado de forma impresionante en los últimos años. Espero que la idea del fondo funcione bien.

P. ¿Se puede tener un fondo soberano sin esos ingresos extraordinarios del petróleo?

R. Tener un fondo soberano tiene sentido si decides que el Estado debe ahorrar para el futuro e invertir esos recursos. Eso requiere disciplina presupuestaria. No se trata de endeudarse para invertir. Si no tienes los ingresos del petróleo, necesitas otras fuentes extraordinarias para financiar el fondo.

P. ¿Cómo opera el fondo noruego?

R. Cada año, el Gobierno incorpora al fondo todos los ingresos de la explotación del petróleo y el gas noruego. Son tres partidas. Un impuesto del 78% a las compañías privadas con licencia de extracción; los dividendos que obtenemos de la petrolera Equinor, en la que el Estado controla el 67% del capital; más ingresos provenientes de participaciones estatales en determinadas licencias de extracción.

P. ¿Y qué hacen con todo ese dinero?

R. Lo invertimos en acciones y bonos de empresas y países extranjeros. La decisión de invertir en acciones fue políticamente controvertida, pero posteriormente ha demostrado ser muy exitosa.

P. ¿Cómo ha funcionado?

R. Ha sido un éxito rotundo. Un euro invertido en el fondo hace 30 años se ha convertido, gracias a la rentabilidad, en 6 euros actuales. Al convertir petróleo bajo tierra en una cartera financiera en el extranjero, hemos creado un fondo que gestiona activos por 21 billones de coronas noruegas [unos 1,8 billones de euros]. El retorno medio anual desde la creación ha sido de casi el6,5%. Más de lo que esperábamos.

P. ¿Dónde invierten?

R. En compañías cotizadas de todo el mundo. Tenemos 7.200 títulos diferentes en cartera para garantizar una correcta diversificación. Desde el Ministerio establecemos un índice de referencia —una especie de lista de operaciones—. El banco central de Noruega toma las decisiones. Puede desviarse ligeramente de ese índice, pero en general seguimos la evolución de los grandes índices bursátiles. En la práctica, el fondo es un fondo índice global.

P. Una política muy diferente a la de los fondos soberanos del Golfo Pérsico…

R. En 1996, durante mi primer mandato como ministro de Economía, me reuní con varios representantes de esos vehículos. Me insistían en que era mejor hacer inversiones estratégicas. Comprar la totalidad de grandes compañías. Pero optamos por hacer justo lo contrario. Tener participaciones minoritarias en miles de cotizadas.

P. El peso de las inversiones en Bolsa ha ido creciendo…

R. En los primeros años era solo del 40%, luego subimos al 60% y ahora representan el 70%. El restante 30% son bonos, sobre todo deuda soberana, y una pequeña parte está en inmobiliario e infraestructuras de energías renovables no cotizadas.

P. ¿Qué parte del patrimonio actual del fondo corresponde a los ingresos petroleros?

R. Del valor actual del fondo, un 63% puede explicarse por el rendimiento de las inversiones. Medido en coronas noruegas, el valor también ha aumentado algo debido a que la corona se ha debilitado frente a otras monedas. El resto son ingresos del petróleo.



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