
El mayor error que podemos cometer es pensar que la inteligencia artificial (IA) es un nuevo ciclo de software. No lo es. La IA está transformando la economía de la inteligencia. Cada revolución industrial comenzó cuando algo escaso se volvió abundante. El vapor multiplicó la fuerza física. La electricidad democratizó la energía. Internet democratizó la información. Hoy, es la propia inteligencia la que se está volviendo abundante, exponencial. La primera ola consistió en probar la tecnología. La siguiente consistirá en reorganizar los modelos económicos a su alrededor.

