
Desde que regresó al poder, el presidente Trump ha ejercido diversas presiones sobre Gobiernos y empresas del mundo entero para que refuercen su presencia en la economía norteamericana, contribuyendo a devolver los empleos de calidad supuestamente destruidos por la globalización. Pero de momento el objetivo no parece haberse alcanzado, al menos en lo que se refiere a los grandes países europeos, entre otros España.
Inversión
La inversión directa de China en la economía española ha ido escalando posiciones, situándose todavía en niveles reducidos. En 2025, el volumen invertido en nuestro tejido productivo se elevó a cerca de 350 millones, según los datos de la balanza de pagos, casi cinco veces más que antes de la pandemia. A pesar de lo cual las empresas asiáticas apenas aportaron el 1,3% del total de inversión extranjera directa, lejos del 37% de sus homólogas norteamericanas. Por otra parte, las cantidades invertidas en China por las empresas españolas son también modestas.