
Un paciente bien informado es un paciente con mejor acceso, que previene más y con mayor capacidad de decisión y elección en lo que a su salud se refiere. En un contexto sanitario en el que lo privado va ganando terreno, la publicidad responsable y bien utilizada se convierte en una herramienta de concienciación que permite, por ejemplo, visibilizar problemas que a menudo se quedan en los márgenes del sistema público, como los relacionados con la salud bucodental o auditiva. Ayuda a que los ciudadanos identifiquen síntomas, conozcan los diferentes tratamientos disponibles y actúen a tiempo.