
Tiene España un problema de concentración inmobiliaria. Así lo considera el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 en el último informe del sector, en el que confirma que “el crecimiento del parque inmobiliario ha beneficiado principalmente a quienes ya acumulaban patrimonio”.
Hacia modelos diferentes
Todo apunta a que la institucionalización del mercado residencial continuará avanzando, “aunque de forma selectiva y muy condicionada por la estabilidad regulatoria y financiera”, dice Jaime Castelló, de Advantere School of Management. Modelos como built to rent, flex living y otros formatos especializados ganarán peso. También la sostenibilidad, la eficiencia energética, la digitalización de la gestión y la experiencia del usuario “están redefiniendo el futuro de la vivienda en alquiler en España”, añade.
José Luis Retolaza, de Deusto Business School, contempla “una selección más cuidadosa, donde se evitarán activos demasiado expuestos a control político del alquiler y se buscarán formatos más flexibles, escalables o protegidos por acuerdos público-privados”. Carlos Balado, de OBS, añade la logística como opción en auge. “El desarrollo del e-commerce y la necesidad de reconfigurar las cadenas de suministro pospandemia mantienen la presión sobre activos bien ubicados cerca de grandes núcleos urbanos”.